Las campanas resonaron a lo largo y ancho de la pequeña Ciudad que eligieron para la boda entre Nancy y Aiko Graham. Por fin entendió el joven muchacho que no se puede huir de si mismo y él era lo que mas detestaba ser, “ser un Graham” en su día para ir a la iglesia, casarse con la señorita Nancy Longory, Aiko miró hacia afuera suspirando con ímpetu, su espíritu estaba afable, pero algo nervioso. —Hola —dijo Eros mirando a su hermano menor ( que por cierto era dos minutos menor que él ) Aiko volteó su cara, su rostro pálido por tener una piel muy blanca se denotaba un nerviosismo usual en los novios cuando están a punto de dar el paso decisivo. —Hola —respondió con aparente ansiedad. —Solo relájate —dijo Eros dando unas palmaditas en la espalda alta de su hermano. —¿Ya estás listo? —f

