Para una joven embarazada, había que ser difícil afrontar una vida nueva a alguna parte del mundo terraqueo, así lo fue para Gwen. A Gwen ni le había crecido el estómago, así que rápidamente ella pensó en que sería muy bueno conseguir trabajo para ahorrar lo mas que se podía. Primero al bajar del tren, buscó un hostal pequeño, pero confortable, ahí pagó su estadía y luego descansó durante dos semanas, se comunicaba con Rosaura una vez por semana, y ésta le había dicho que su suegro había vuelto, pero no alcanzó a entregarle sus cartas, porque la arpía de su suegra seguía socavando la tierra a sus pies. También le contara con tristeza que su esposo Eros seguía sin despertar. Ya con esas noticias, el ánimo de Gwen se volvió a decaer. Sentía que sus fuerzas se iban, pero pronto encontró u

