Capítulo 11
Hielitos
Zero
Un estallido logra despertarme, miro desorientado todo el lugar dándome cuenta de que estoy en una habitación con una luz azul tenue, parpadeo varias veces tratando de regresar por completo el sueño amenaza con volver, un olor extraño inunda el lugar, busco el origen, pero no logro encontrar nada. Al sentarme derecho todo me da vueltas y las ganas de vomitar tratan de ganar, pero el efecto pasa pronto, una manta doblada cae es cuando me doy cuenta de que estoy en una tina llena de hielos que puedo ver y que ahora hacer que mi piel se sienta fría, alrededor hay velas largas y redondas de color rojo, supongo que es lo que desprende ese olor. Otro estallido, pero esta vez lo reconozco son balas, es cuando percibo otro olor que me desagrada, podrido es lo que inunda el lugar, los monstruos están fuera. Siento como si mis sentidos estuvieran despertando con lentitud.
Me levanto como puedo, mi cuerpo está adormecido y renuente a obedecerme, pero lo logro. Al pasar por el espejo del lavabo miro mi reflejo hace tiempo que no lo hago, mi cabello sigue siendo gris opaco, tengo la cara más morena y bajo los ojos tengo grandes ojeras que parecen irse desvaneciendo, mi cuerpo está curándose de lo que sea que le paso, me preocupa que les hiciera daño, sin embargo, están fuera y necesitan mi ayuda. Lo que llama más mi atención es que el iris verde ahora tiene azul alrededor, muevo mi cuerpo escuchándolo tronar, parece que pase mucho tiempo ahí. Me siento más ligero, pero las preguntas llegan al percatarme de otro punto ¿Por qué estoy vendado de las costillas? ¿Qué tanto daño pude hacerme? Cuando quito las vendas me quedo sorprendido esto no puede ser posible es como si mi corazón estuviera dentro de un cristal con un líquido azul brillante, mis engranajes se mueven con una velocidad que no me permite distinguir su movimiento.
Lo logro, sabía que ella lograría sacarme de ahí. Observó el lugar dándome cuenta de que estoy goteando el suelo, pero eso no es tan importante, así que camino hasta la entrada, sintiendo como mi cuerpo vuelve a su grandeza con cada paso, la cadena en mi tobillo comienza a brillar con intensidad. Un golpe seco golpea la cabaña y con ello los vidrios estallan. Salgo de mi sorpresa cuando sé que ellos no podrán retenerlos más tiempo, o no sé cuánto han logrado mantenerse, estar inconsciente fue un llamado al bufete. Empujo la puerta para salir, el frío me golpea, me doy cuenta de que solo traigo unos pantalones.
El espectáculo es este, Merlín utiliza mi espada para cortar algunos monstruos, pero ellos se regeneran de una forma que no sabía que podían hacerlo, Tonner es el que dispara. Hay demasiados monstruos, supongo que en cuanto supieron que estaba débil querían matarme, nuca habrá tantas visitas hasta que estés en al borde de la muerte. Levanto mi mano haciendo que mi espada llegue sobre mis dedos. Merlín regresa a mirar de manera rápida que hasta me sorprende, todos miran a mi dirección, el miedo comienza a invadir el lugar mientras en mi cara se desprende una sonrisa burlona, casi puedo oler su miedo lo que me llena de satisfacción, estoy del otro lado ahora ellos son mi presa.
Doy un salto listo para atacar a mi primera víctima un ogro de dos metros. Es un hecho que estoy como nuevo, mi velocidad podría decirse que es más rápida, la sensación de que mi espada y yo siendo uno mismo me extasía, es como volver a ser el protector de la puerta. Al caer el último cuerpo puedo calcular que paso máximo un minuto, sonrió dejando caer la espada en el pasto, encajándose. Ahora me doy cuenta de que la pesadez llegó en cuanto caí quizás el cambio también me afectó es una explicación clara. Regreso a mirar a Merlín y Tonner, los dos parecen más que sorprendidos. Además de que parecen cansados, en especial Merlín con ojeras, pasa sus manos por su rostro y percibo una pequeña sonrisa que me imagino no es comparada con la mía.
—Es tu velocidad original —me señala Tonner sorprendido acusándome
—Si —me encojo de hombros quitándole importancia
— ¡Funciono! —grita Merlín, pero parece más una científica loca
— ¿Qué me has hecho? —la acusó bromeando
—Un buen mago nunca revela sus secretos —corta el tema de manera tajante, aunque me dijera no lo podría poner a prueba
— ¡Llevas un mes en cama! —explota de repente Tonner. Eso suena más a reclamo que preocupación —Pensamos que habías muerto, pero ese pensamiento desistió cuando comenzaron poco a poco esos monstruos a llegar —termina dando un suspiro cansado, ¿Qué le puedo decir?
—Creo que debemos entrar —dice Merlín dando vuelta para entrar
La seguimos en silencio, mientras Tonner cocina con ayuda de Merlín colocamos nuevos vidrios, ¿Esto ha pasado antes? O ¿cómo le hacen para estar preparados para todo?
—Ya está listo —anuncia Tonner cuando hemos terminado
Nos sentamos en la mesa a comer como si nada hubiera pasado, Tonner cerró todas las ventanas y puertas para así encender un ventilador con aromatizante, dice que huele horrible y claro que lo hace, solo que yo ya estoy acostumbrado y aquí no parecen esfumarse como si les hubieran prendido fuego.
— ¿Qué me dices de la cadena que nos une? —cuestiona llamando mi atención Merlín
Levanto mi pierna, la cadena parece estar dividida en dos colores del lado de Merlín parece oxidada y de mi extremo parece brillar de nuevo, trato de romperla del otro extremo, pero parece fuerte, esto es extraño, ¿Por qué está de esa forma? Quizá se deba a como está mi corazón, lo que ocupo Merlín para ayudarme.
—Ahí sigue, y más fuerte que antes —confirmo meneando la cabeza
Merlín saca una libreta de su bolsillo para anotar no sé qué cosa garabatea sobre más garabatos por lo que alcanzo a ver. Le extiendo mi plato a Tonner en busca de más comida, sonríe levantándose, debería hacerlo por mí mismo, así que me levanto, pero Merlín me empuja de vuelta a mi asiento.
— ¿Cómo te sientes? —la miro raro, siento ganas de salir corriendo
Parece una doctora, pero en realidad es esa científica loca que verifica si su experimento funcionó como se debe puedo decir que hasta ha hecho unos arreglos, aunque sé que debe verificarlo por si hay algún efecto secundario. Tonner me entrega un plato lleno, comienzo a degustarlo.
—Me siento bien —susurro avergonzado
La miro con más atención se encuentra más delgada y con unas enormes ojeras además de que está comiendo como si no lo hiciera desde hace días, he estado un mes perdido mientras ellos lidiaban con esto, creo que les debo mucho más que la vida y pienso pagarlo volviéndome más fuerte para que no tengan que pasar por esto, si me vuelvo invencible, podre protegen la puerta como se debe y con ello su existencia, podrán ser felices.
— ¿Qué pasó después de que me desmaye? —murmuro, tengo miedo de escuchar un me atacaste. Cuando pienso que no me contestara lo hace, pero parece tranquila
—Nada importante —suelta a la defensiva, puedo percibir la culpabilidad es notable en cada movimiento
— ¿Qué pasó? —exijo, ¿Pude hacerle algo?
—Por mi culpa estabas a punto de convertirte en un oxidado —suelta de manera brusca, deja todo para centrar su atención en mí
Por fin me mira a la cara, sin embargo, no es como me gustaría. Dejo la comida para darle también mi atención. Eso significa que el corazón de Merlín es oscuro, pero me salvo si fuera alguien oscuro no dudaría en destruirme. Su postura es tensa como si esperara algún reclamo, pero no lo tengo, no lo siento es más quiero abrazarla y decirle que no pasa nada, eso hace que mis nervios crezcan quiero tocarla darle consuelo, sin embargo, algo me lo impide, recuerdo como ella se alejó de mí, lo que hace que sienta como si este sentimiento fuera prohibido, quizá estoy haciendo algo malo, debo alejarme de serlo, si eso pasó por esa razón ya ha reparado el daño además no sabíamos que esto podría pasar, estoy comenzando a dar excusas mientras me mira en espera. ¿Qué digo?, Corre Zero, lo mejor es salir sin decir nada. Empujo el plato ya no quiero más.
—Gracias —susurró levantándome, dejándola sorprendida, estoy más abrumado de lo que siento que de lo que supuestamente paso
— ¡Espera!, de verías grítame —grita regañándome, la miro extrañado ¿Por qué quiere que le grite? Eso no podría solucionar nada lo hecho, hecho está, suelto un suspiro rendido
—Cuando alguien hace algo te afecta se acostumbra a gritarle o decirle que debe mejorar —agrega Tonner viéndome, está divertido con la situación
Supongo que ellos lo hablaron, sin embargo, Merlín no parece ser una persona que deja zanjado el tema, hasta que dice lo que quiere y escucha lo que necesita.
—A veces el corazón no es oscuro porque sea malo, también están los que han sido heridos por un corazón oscuro —hablo tranquilo como si hablara desde la experiencia, las palabras solo fluyen —Como nos pasó —terminó susurrando, ¿Qué diablos digo?, busco en mi mente algo que me dé una idea de lo que digo
—¿Fuiste humano? —suelta inquietante, parece enfocarse en eso, por lo que para mí está bien los cambios de tema son buena estrategia
—¿Qué te hace pensar eso? —alzo las cejas curioso
—Eso solo lo sabrías de ese modo —responde obvio Tonner
—No lo sé —murmuro bajo, me retiro pensando en lo que dijo
Decido caminar por los alrededores, el viento soplaba al sur demasiado fuerte, una tormenta está a punto de llegar, las nubes son casi negras, la lluvia hará su aparición, el olor fresco que brinda la naturaleza es tranquilizador. Al dar unos pasos lejos comienzo a sentirme extraño y al dar un paso más un mareo llega haciendo que me detenga con unas ganas de vomitar, mi respiración es pesada y sin más caí. Vuelvo a despertar a mirar a mi alrededor esta vez me encuentro a Merlín sentada cerca de mis pies escribiendo algo está tan concentrada que después de unos minutos parece darse cuenta de mi mirada, le sonrió y ella me devuelve ese gesto. Miro a la ventana dándome cuenta de que es madrugada por la tonalidad de cielo. Cuando vuelvo a verla ella ya me está mirando de forma indecisa, está a punto de hablar cuando me estiro hasta tomar su mano y jalarla en mi dirección. Está sorprendida por lo que no hay fuerza evitándolo, la recuesto conmigo en la cama para atraparla entre mis brazos. Ella comienza a removerse tratando de escapar, así que coloco mi pierna sobre su cintura haciendo que le sea imposible, no estoy dispuesto a dejarla ir, suelta un bufido. Me doy cuenta de que tengo ropa diferente hasta una playera, apuesto a que Tonner lidio conmigo.
—Zero —susurra tratando de volver a apartarse —Te encuentras débil, debo cuídate —empieza a dar excusas vagas, podría turnarse con su hermano
—Calla Merlín, descansa—susurró cerca de su oído, puedo ver su piel erizarse —Tonner lo solucionará si se da el caso —bromeo por lo que suelta una risita, eso es bueno, se relaja contra mis brazos
Me alejo solo un poco para ver como sus mejillas toman un color rojizo, parece darse cuenta de que la miro así que se esconde en mi pecho lo que me hace reír más fuerte, se siente bien tenerla entre mis brazos, la incertidumbre de lo que siento se esfuma. De pronto alza la vista lo que me hace devolverle la mirada. Nos miramos hasta que ella se impulsa y sus labios llegan a los míos, sus labios se mueven de forma lenta, sigo los movimientos sintiendo una calidez envolverme, sus labios son suaves y el sabor a sandia se abre paso. Se aleja para volver a esconder su rostro ahora en mí cuelo, puedo sentir su respiración agitada como puede sentir el efecto que ha dejado en mí.
—Descansa Zero —susurra haciéndome sonreír