Cansada y estresada salgo de mi casa. A noche no pude conciliar el sueño, toda la noche me la pase despierta y llorando confundida de ese horrible momento que pase con Carlos.
Toc toc.
Toco la puerta del apartamento 2 C en donde vive Rous.
—Hola baby— me saluda y entro como si fuera mi casa. — Que genio nos gastamos hoy ¿Estás bien? — preguntó Rous después de cerrar la puerta.
—No, no estoy bien— no quería contarle lo sucedido así que rápidamente seguí hablando — Daniel está en la cárcel y no me preguntes nada porque no sé qué ha pasado, solo sé que está preso y según el informante lo sueltan hoy— hablé desesperada.
— ¿Pero él está bien? ¿Lo viste? — negué.
— Vine a ver a la abu, ¿Cómo sigue? — pregunté cambiando de tema.
— Está bien, está en su recámara la amenacé si se paraba de la cama— reí y caminé hacia la habitación.
— Abu no me digas que ya te vas a morir — bromeé entrando a la habitación.
— La verdad es que no, tengo muchos años más para jalarles las orejas a ustedes y a Daniel — mi amiga y yo reímos por su comentario y es que ella nos jala las orejas cuando hacemos algo incorrecto. Rosa tiene 60 años, es una mujer de tez blanca y es muy hermosa. Mi hermano y yo le decimos abu de cariño y ella nos trata como si fuéramos parte de su familia.
—Me da gusto que estés mejor, Bueno... me tengo que ir a trabajar — me despedí con un beso en la mejilla de abu.
— Nos vamos juntas— me dijo Rous y asentí.
—El desayuno está listo y la comida también, solo la tienes que calentar, tomate la pastilla de la presión y quédate acostadita viendo tus novelas y programas raros—amenazo mi amiga a su abuela.
— Claro mi comandante — respondió dando el saludo militar y reí. — ¿Y Daniel? — preguntó antes de Que yo saliera de la habitación y no supe ni que responder.
— Está bien, se me había olvidado él te mandó un beso y viene más tarde— mentí y ella solo asintió algo dudosa, yo no soy muy buena mintiendo. Así que, antes de que digiera algo volví a despedirme esta vez con la mano en el aire y salí de la habitación.
— Eso estuvo cerca— dijo Rous luego de salir de la habitación detrás de mí y asentí. Me despedí de mi amiga y ambas tomamos rumbos diferentes, yo fui a la comisaría a ver a mi hermano y a llevarle comida y ropa.
— ¿Cómo que no puedo verlo? — estaba furiosa.
— No es hora de visitas, mire el letrero jovencita, visitas de 10:00 am a 12:00 pm y de 2:00pm a 3:30pm. — dijo el policía viejo verde en la comisaría.
— Supongo que puede entregarle esto? — pregunté aún más furiosa y el suspiró impaciente y tomó la bolsa para revisarla.
— De acuerdo.
Salí como alma que lleva el diablo al trabajo, ya tenía varios minutos de atraso por lo que tomé un taxi para llegar más rápido al trabajo.
...
El reloj marcaba las 3 pm estaba desesperada en salir e ir a ver a mi hermano y justo cuando iba a tomar mis cosas mi teléfono sonó y en la pantalla había un número desconocido.
—Hello— respondí.
— Ese desayuno estuvo bueno— sonreí al escuchar la voz de Daniel.
— Dani, justo voy a tomar mis cosas para ir a verte. — hablé.
—No es necesario, ya estoy firmando para que me suelten. Todo está bien— sentí una paz al escuchar eso.
—Gracias a Dios. — suspiré — Tienes que explicarme muchas cosas — dije esta vez enfadada.
—Lo prometo, hablamos en casa besos— iba a responder, pero justo la llamada se canceló, me sentía con un peso menos al saber que él no estará en la cárcel. Pero aún queda episodio de Carlos.
El resto del día transcurrió pesado para mí, luego de salir del trabajo fui hasta la casa a ducharme y hacer tareas para irme a la secundaria, era viernes por lo que iba a descansar el fin de semana. Hoy no tenía muchas ganas de ir a estudiar, pero ya estábamos en la recta final así que, no me quedó de otra que irme.
—Hoy estás súper rara— ella me conoce muy bien.
— Es estrés Rous— mentí.
Mi corazón se estruja de tan solo pensar en eso que viví anoche. No puedo decirle esto a mi hermano porque se volvería loco, pero no me quiero quedar callada. A noche no abusó de mí, pero, ¿y si vuelve a intentarlo y esta vez lo hace? Estoy muy asustada, no sé de lo que es capaz Carlos, pero sé que es muy peligroso.
— Tenemos que estudiar para los exámenes finales de la semana próxima— me excusé.
—Sí! ¡por fin ya en dos semanas terminamos la prepa y seremos LIBRES! — gritó eufórica mi amiga.
El resto de la noche pasó, cogimos nuestras respectivas clases e íbamos caminando a casa. Mis manos sudaban cuando más nos acercamos a la colonia y a la esquina donde Carlos y su b***a de maleantes casi siempre están. Caminamos unos 5 minutos más y por suerte no había nadie, ya casi llegamos a casa.
— Nos vemos mañana amiga— me dijo Rous al llegar.
—Chaito— me despedí.
—Abby— dejé de subir las escaleras y me giré a ver a mi hermano, tenía una sonrisa en mi rostro y se borró cuando lo vi a él también detrás de Daniel.
—Hermano, por fin estás aquí — dije abrazándolo.
—Solo fueron unas horas sin mi— dio un beso en mi frente — Saluda a Carlos, él me ayudó a salir más rápido— miré a Carlos algo incómoda y me acerqué a él estrechando mi mano para saludarlo.
— Hola Abby— sentí algo extraño cuando tomó mi mano.
— Hola Carlos— solté nuestras manos y volví a dirigir mi mirada a mi hermano.
Los tres subimos al apartamento, mi hermano de primero, yo de segunda y él de último, sentía su mirada en mi cuerpo y por los nervios que tenía estuve a punto de caer cuando tropecé con un escalón, Carlos fue rápido y me agarró por la cintura y pegó su cuerpo con el mío.
—Con cuidado Abby— dijo cerca de mi oído poniéndome más nerviosa de lo que estaba.
Me separé de él y miré a mi hermano quien sonreía por mi torpeza.
— Abby tengo que resolver unos asuntos, le pedí a Carlos que se quedara contigo esta noche— lo mire incrédula.
— ¿A caso te volviste loco? — pregunté después de lo qué pasó no quiero ni pienso quedarme sola con él.
— Tenías razón, se iba a poner histérica — habló Dani mirando a su dichoso amigo. Es como si ya hablaron de esto sin ni siquiera preguntarme si estoy de acuerdo.
— Me puedo quedar sola como muchas veces me he quedado y tú ve y resuelve tus cosas— espeté molesta con intención de ir a mi habitación.
— Abigail— el tono de mi hermano me hizo parar en seco y me giré a verlo — Aquí quien sabe soy yo y ya dije que Carlos se quedará aquí y así será, si no te gusta mi decisión me importa una m****a— me sorprendió la manera en la que me
Hablo Daniel, quería llorar, mi hermano nunca me había hablado de tal manera.
— Perfecto, de acuerdo— fue lo único que dije antes de irme a mi habitación. ¿Por qué hacía esto? ¿Por qué me deja sola con él, justo con él?
Cerré la puerta azotándola, me pegue en ella y lágrimas se deslizaron por mis mejillas, después de quitar mi ropa me di una ducha con agua caliente y lave mi pelo, salí del baño con mi cuerpo enrollado en una toalla y justo mi hermano toco mi puerta.
— Abby perdón por hablarte así hace un rato. Luego te explicaré todo y me entenderás. — dijo en un tono de voz suave luego de entrar.
— Está bien— respondí, Dani se acercó a mí y dejó un pequeño beso en mi frente.
— Me tengo que ir, te amo hermanita — le dedique una sonrisa. Suspiré cuando vi a mi hermano desaparecer por la puerta de mi habitación, actué rápidamente y puse el seguro a la puerta por si las moscas. Me vestí con un pijama corta y escurrí bien el agua de mi cabello, tenía mucha hambre, pero no quería salir a la cocina. Dando vueltas en mi habitación debatiendo entre si salir o no, decidí que, si lo haría, suspiré unas 3 veces con el pomo de la puerta agarrado hasta que la abrí. Salí a la sala y no estaba ahí, fui a la cocina y tampoco estaba ahí ¿Será que se fue? Me preparé un sándwich con jugo de chinola y me senté en el sofá a ver una película mientras cenaba a las 11 de la noche. Quería terminar de ver la película así que, la puse en pausa y fui por soda, papitas, galletas de chocolate entre otros dulces, suelo hacer esto junto a mi hermano los viernes.
—¿No crees que es muy tarde para que comas toda esta porquería? — casi me ahogo al escucharlo, pensé que no estaba aquí.
— ¿No te habías ido? — me ignoró y se sentó a mi par.
— No te iba a dejar sola, estaba dándome una ducha— lo miré curiosa, llevo más de una hora aquí y no lo había sentido.
— Okey! pues me puedes dejar sola — dije mirando la película, justo él iba a hablar, pero su celular sonó y se tensó al ver el nombre en la pantalla, se puso de pie y me dejó sola poniéndome aún más curiosa. ¿Quién sería?