Escena 1: Lucía en el extranjero Lugar: Antigua, Guatemala. Una ciudad colorida, colonial, perfecta para desaparecer entre turistas y secretos. Lucía vive en una villa con vista al volcán. Se hace llamar "Laura de los Ángeles". Lucía se miró al espejo. Labios rojos. Piel perfecta. Un vestido blanco que no decía nada, pero insinuaba todo. Parecía otra, y eso era lo que necesitaba: ser otra. No Lucía la traidora. No Lucía la amante. No Lucía la que se quedó con cinco millones y mandó a matar a Cristóbal Ferrer. El silencio de la villa era tan pulcro que dolía. Solo se oía el viento y, muy de fondo, el chillido de un grillo solitario. Cerró las cortinas. Apagó las luces. Desde que huyó, la paranoia se le había metido en los huesos como humedad. Sacó un celular escondido en una caja de té.

