CAPÍTULO 38: LA RESONANCIA ALFA

1033 Words

El silencio en la Cámara Alfa era absoluto, un contraste violento tras el estruendo sensorial de la noche anterior. El aire todavía vibraba con el residuo del pico de la temporada de la Sangr* hirviente, pero el calor que emanaba de los tres cuerpos entrelazados era puramente biológico. Kaelin abrió los ojos lentamente. Sus sentidos, antes fragmentados por el dolor y el celo forzado, ahora operaban con una nitidez aterradora. Podía escuchar el flujo sanguíneo en las venas de Júpiter y el latido rítmico de Sebastián. Ya no había rastro de la interferencia de Dimitri; su mente se sentía como un lago de cristal, frío y profundo. —¿Lo sientes? —La voz de Júpiter fue un murmullo bajo contra su sien. No necesitaba preguntar qué; el vínculo ahora era un hilo de plata que los cosía por dent

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