- no puedo creer que hayas sido capaz de hacer una reunión a las 6 de la mañana. - recordó riéndose - tus empleados deben estar furiosos con ganas de patearte. - solo quería adelantarla para estar el resto del día contigo - fue su respuesta, suficiente como para ponerse roja y feliz. - además a esa hora ya estaban despiertos, solo era una videollamada. - continuaron el camino de vuelta a Ann Arbor hacia el restaurante. Abril lo detuvo antes de bajarse. - ¿Estás listo? - ¿Para qué? - mi padre es algo directo, no se calla absolutamente nada. - no te preocupes. - le dió una sonrisa tranquilizadora y fue a abrir su puerta. - hola de nuevo señor Bennett. - se dieron un apretón de manos nada más llegar hasta él. Está vez David había hecho acto de presencia pero no pretendía inmiscuirse

