- ¿Travis? - lo llamó cuando salió de la ducha, pues él la había vuelto a asaltar con sexo duro y delicioso terminando en sus pechos. - ¿Sí? - se acercó quedándose de pie al lado de la cama donde él seguía extendido, desnudo en toda su gloria. Eso la distrajo por un momento pero debía hacerlo por su padre - ¿Qué pasa? - su mente volaba imaginando miles de cosas que él podría pedirle a cambio de ese dinero, pero era un riesgo que debía tomar, además ya habían hecho de todo así que, qué más podría pasar. - es que mi padre... - se aclaró la garganta. ¡mierda! Le daba vergüenza aquello - Abril. - sobre la ayuda que nos ofreciste para el restaurante... - ¿Sí?- rápidamente se levantó plantandose frente a ella - es que se necesitan 30 mil dólares para completar e iniciar la remodelación

