— ¡Natasha apresúrate o llegaremos tarde! — le dijo Alejandro por tercera vez. —No quiero ir. — Se lamentó desde el closet — Parezco una ballena— dijo saliendo del closet con un vestido color café y sus zapatos en la mano. Natasha estaba de ocho meses y medio y dentro de dos semanas nacería el bebé. —No pareces una ballena, solo embarazada— dijo Alejandro encogiéndose de hombros. Pague tomo uno de sus zapatos y se lo tiro antes de girar y regresar al ropero. — ¡Idiota! — le dijo antes de cerrar la puerta. Últimamente Natasha andaba muy sensible y a Alejandro le encantaba enojarla. Ver a su dulce esposa sacar su mal carácter era excitante. —Ya cariño, era una broma. Te verás perfecta con cualquier cosa que te pongas. Ese día tenía programada una cena con Ehan y Nick. Era 9 de enero y

