Entre las contracciones, sentía un poco de relajación y mucho cansancio. Quería llorar y gritar pero no quería asustar a su esposo. A pesar de la imagen de hierro que Alejandro le presenta al mundo, es una persona con ciertas inseguridades y no quería asustarlo. Los minutos iban pasando y cada vez las contracciones eran un poco más fuertes, las lágrimas corrían por sus mejillas y sostenía la mano de su esposo con toda la fuerza posible. A las 11:00, la enfermera llego a revisar nuevamente a Natasha , la cual estuvo a punto de darle una patada al sentirla ahí abajo. Apretó los dientes con tanta fuerza que temía romper alguno. Pero lo peor fue cuando le aviso que apenas llevaba 6 cm. Debido a eso, todavía no podía ser llevada al quirófano. Solo 2 centímetros. ¿Todo eso para solo haber lo
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