¿Enserio? ¿Mando a comprar un ramo de rosas solo para decirle eso? Natasha no quiere hablar con él, no está segura de que le quiere decir, ¿acaso le quiere decir que tan buena es Alisson satisfaciendo sus necesidades en la cama? Ella lo ama y él no la ve más que como una esposa de contrato; sin querer las lágrimas empiezan a caer de nuevo. No puede evitar sentirse usada y dolida por toda la situación. Un golpe en la puerta la hizo reaccionar, se limpió las lágrimas y dio permiso a que entraran. –Natasha, aquí traigo los paquetes que mando la empresa inmobiliaria – Dijo Dylan al entrar. –Déjalos en mi escritorio– ordeno sin girar a verlo. –Natasha ¿Estas bien?– le preguntó, la voz de ella sonaba mal y él estaba seguro que así se sentía ella. –Si...si, solo estoy... emocional, ignór

