–No quiero pelear, creo que este no es el mejor lugar para aclarar todo. –Eso no interesa Alejandro, mejor preocúpate por las repercusiones del golpe que le diste a Dylan; el pobre te puede demandar por agresión. Alejandro solo sonrió ante el comentario. –Quiero verlo intentarlo, poseo a los mejores abogados, dudó mucho que se quiera enfrentar a ellos— aseguro con arrogancia. –Hay momentos en los que odio tu seguridad ¡¿Te puedes quitar de encima?! – No, estoy cómodo–Le respondió de forma casual. –Muévete Alejandro, estoy demasiado enojada contigo como para soportar tu cercanía en estos momentos— Dijo Natasha con la voz lastimosa y sus ojos empezando a tornarse borrosos. Esa afirmación fue lo que basto para que el la liberara y se sentaran en el asiento; él sabía que debía de enamor

