Dentro de la sala estaban cuatro grandes mesas de Billar, me sorprendió que la sala estuviera completamente vacía, en una esquina de la sala noté un gran refrigerador donde habían varias bebidas con un pequeño mesón y un taburete.
Me solté de su agarre y me dirigí al mesón para sentarme en uno de los taburetes.
Me inquietaba solo un poco el hecho de que la sala estaba completamente sola pero habían personas afuera así que si grito ellos podrías escucharme.
En el mesón se encontraba una botella de tequila, dos vasos pequeños que utilizan para los shots, sal y limones todo colocado muy elegantemente como todo dentro del lugar.
Maison desplegó una de los bastones puesto que no sé si realmente ese es el nombre que se les da.
Se acercó al mesón donde me encontraba me ofreció uno de los bastones o como sea que se llamen y apoyo su barbilla en su mano recostado al mesón.
Me observó detenidamente y vi algo que no podría describir.
—Apostemos —Dijo.
Me recosté al mesón en la misma forma en que él lo hizo acomodando mi cabello y alcé una de mis cejas.
—Está bien ¿Qué quieres? —Expuse desafiante.
Parecía divertido o tal vez era el alcohol en su sistema.
Observó las botellas de tequila frente a ambos y luego a mí. — Cada vez que introduzca una de las bolas en los hoyos tú beberás un shot de tequila. —Me observó juguetón entre sus espesas cejas, no podía creer que hasta sus pestañas eran más largas que las mías enmarcando aun mas sus ojos azules.
—Si gano esta ronda, tú iras conmigo al parque de diversiones el próximo fin de semana. —Mi rostro debió ser un dilema pues soltó una carcajada en cuanto a mi reacción.
¿Qué? De ninguna manera iba a ir sola con él al parque de diversiones debo ganar sea como sea, el problema solo era que no sé jugar, había mentido y ahora tengo que ingeniármelas.
—Está bien —Dije con una seguridad fingida. —Pero cada vez que yo inserte una de las bolas en el hoyo responderás a una de mis preguntas. —Respondí victoriosa.
Si lograba introducir alguna de las bolas en lo hoyos quizás podría descubrir si realmente fue él quien entro a mi casa o algo sobre Alexa.
—Responderás a todas las preguntas que te haga.
Se levando y bufó ante mi respuesta y se dirigió a la mesa de pool más cercana.
Bajé del taburete y me acerque un poco más a la mesa, tomé mi teléfono. —Debo hacer una llamada antes.
Me alejé solo un poco para hacer la llamada y busque en el registro el número desconocido una y otra vez el tono seguía repicando y repicando pero el celular de Maison ni siquiera sonó y el tampoco lo tomó.
Llamé una cuarta vez pero nada.
Entonces no había sido él, cabía la probabilidad de que haya sido Massimo.
Guardé mi teléfono y volví a la mesa tomando mi bastón esperando a que Maison hiciera su primer movimiento.
— ¿Tú rubio noviecito no responde? —Preguntó refiriéndose a Matty.
Puse cara rara — ¿Perdón? —Dije confundida.
Levantó su ceja — ¿O prefieres negarlo? —Mostró su perfecta sonrisa que seguro lo había hecho llevar unas cuantas chicas a su cama —Está bien, no tengo problema con ser el otro —Dijo encogiéndose de hombros mientras se preparaba para su primer movimiento abriendo el juego.
En toda la ronda Maison logró introducir casi todas las bolas y yo por desgracia solo llegue a meter una sola, logrando hacer solo una pregunta.
— ¿Por qué te mudaste a Coral Blue? —Pregunté curiosa.
—Negocios— Respondió seco y cortante.
No le tomé mucha importancia quizás su hubiera estado en mis cinco sentido hubiera refutado su respuesta y hubiera insistido para que me diera la verdadera razón por la cual se mudó a este pueblucho.
Pero la realidad es que a regañadientes tuve que cumplir con la apuesta y tuve que beberme casi media botella de tequila, en su momento el también bebió por gusto y gana, puesto que ya tenía el juego ganado, solo le quedaba un solo movimiento para terminar de ganar la ronda.
En el momento en que introdujo la última bola una sonrisa victoriosa se formó en su rostro — Adelante, bebe el ultimo shot que queda sobre la mesa —Dijo
Lo observé un momento antes de beber el último trago—Hasta el fondo—Dijo protervo, había sido una mala idea aceptar la apuesta.
Qué tonta.
Le di una mirada despectiva de soslayo, y fui tambaleándome hacia el mesón para dar el último trago, cuando terminé coloque el vaso con fuerza sobre el mesón haciendo eco en toda la sala.
De reojo observé que el encendió un cigarrillo y le dio una calada mientras reía, apoyado a una de las paredes — ¡Fondo! —Exclamó entretenido.
Me senté en uno de los sillones cercanos de cuero n***o.
Afinqué mis codos en mis muslos y restregué mi rostro con fuerza, mi vista se tornó algo turbia y nublosa, sentía como si estuviese flotando o algo así.
Mi cabeza empezó a dar vueltas al igual que la sala, la imagen de Maison acercándose se volvía cada vez más y más borrosa.
Ni siquiera podía distinguir que expresión tenía en su rostro en el momento justo que se sentó a mi lado, el sofá se hundió un poco por su peso, sentía como poco a poco estaba empezando a perder la noción de mi alrededor.
No me atreví a levantarme para alejarme de Maison porque era obvio que me iba a ir de bruces al suelo.
Escuché a Maison decir algo inentendible y solo podía ver su labios moviéndose pero no comprendía exactamente qué era lo que estaba diciendo ya que mi mente estaba en otro lado, sentí unas inmensas ganas de reír sin parar, y empecé hacerlo frente a Maison, me sentía enérgica con ganas de brincar y corretear por todo el lugar.
Me atreví a levantarme para ir a tomar una de las botellas que estaban en el refrigerador, pero en cuanto lo hice y di mi primer paso mis piernas fallaron y me sentí débil, estuve a punto de caer completamente al suelo cuando unos brazos fuertes me atajaron.
—Olivia, siéntate —Decía una voz insistente que no reconocí ¿Era Matty? ¿Qué hacía aquí? ¿Dónde está Maison? ¿Se había marchado?
En una pequeña puerta de mi conciencia comprendí que estaba ebria solo quería irme a casa así que puse todo mi esfuerzo para decirle a la persona que me sujetaba, que realmente esperaba que fuera Matty.
—Quiero irme a casa —Dije en el pecho de esta persona.
Ya mi cuerpo no servía para más y sentía que de un momento a otro o iba a vomitar o me iba a desmayar, uno de los brazos que se posaban en mi cintura se posó en mi espalda y la otra en la parte posterior de mis piernas y sentí como Matty me cargó.
Entre la vista borrosa noté un destello oscuro de cabello y me reí un poco. — ¿Cuándo te teñiste el cabello?
No recibí una respuesta y sentí como la persona siguió avanzando conmigo entre sus brazos, así durante uno cuantos minutos.
Luego de esto sentí como mis piernas tocaban algo frío y suave, los fuertes brazos me soltaron y cerró la puerta con un fuerte portazo.
Luego sentí lo que entendí que era un auto en marcha.
Me quedé dormida unos minutos, esperaba realmente que la persona que me estaba llevando a casa no fuera Maison, no quería estar con él en la soledad de mi casa
Ni siquiera podía dormir, el dolor de cabeza palpitaba fuertemente en mi frente y parte de mis ojos.
Sólo quería llegar y acostarme en mi camita calentita.
Pasó por mi mente en dónde se encontraban las gemelas.
Pero no me atreví a forzar mi mente.
Luego de varios minutos, mi mente seguía sumergida en mar de mareos, en el fondo quería recuperarme pero el alcohol en mi cuerpo no me lo permitía.
Sentí como el auto de pronto paró, y un silencio ensordecedor me hizo doler los oídos, luego escuché un portazo y mi puerta abrirse.
Y de nuevo los brazos fuertes.
Me reí, y jugueteé con el bíceps del brazo que me sostenía, mientras avanzábamos.
—Deberías ser mi entrenador personal— Dije con incontrolables risas nerviosas.
Matty no río, me pareció extraño que no soltará una de sus bobadas ante mi comentario.
— ¿Dónde están las gemelas? —Curioseé lentamente
Otra vez nada.
Sentí como avanzábamos en el interior de mi oscura casa, y subíamos mis escaleras.
Escuché varios portazos que no entendí, Matty sabía perfectamente cuál es mi habitación.
Por fin sentí como los fuertes brazos me dejaron en mi cama y me acurruqué de lado, me sentí muy mal quería vomitar la bilis estaba rondando ya mis labios.
Así que me elevé de golpe para ir hacia mi baño, pero no lo logré.
El mareo me venció y terminé por vomitar sobre mí piso, cama y mi ropa.
Me sentí asqueada pero al menos el dolor en mi cuerpo había cesado y me sentí sólo un poco más lúcida, pero los mareos incesantes aún seguían creando batallas en mi cabeza y mi visión aún seguía difusa.
Traté de levantarme para asearme, no tenía idea de cómo lo iba hacer pero al menos cambiaría mi ropa.
Reuní fuerzas y me levanté de mi cama me tambaleé un poco sentí unas grandes manos tomarme de la cintura para dirigirme hacia el baño.
Olvidé encender las luces y me senté en la tapa del sanitario para centralizarme y tratar de tomar control sobre mis movimientos y mi cuerpo.
Comencé a quitarme la ropa quedando sólo en ropa interior, si Matty aún estaba por ahí, me daba igual, crecimos juntos no teníamos nada que no supiéramos o alguna mutación en nuestro cuerpo, estábamos igual, además ya había estado en una situación similar en la fiesta de cumpleaños de Matty, y tuve que cambiarlo porque se había vomitado toda su ropa y estaba tan ebrio que no podía dar un solo paso.
Intenté erguirme para ir a mi habitación a buscar mi pijama cuando tropecé con algo en el suelo y caí de bruces al suelo golpeando mi cabeza con una superficie dura.
Fue el colmo para mi estado, intenté mantenerme lúcida pero el dolor y el alcohol en mi cabeza eran una mala combinación, intenté elevarme de nuevo, cuando sentí de nuevo unos brazos.
Y de pronto todo se volvió oscuridad.