Capítulo 1

3287 Words
En mi vida, jamás me había sentido tan fuera de lugar, cómo lo estaba en este momento, el bullicio de personas a mi alrededor moviéndose y saltando al ritmo de la música en lo altavoces de la instalación, resonando en mis oídos , y retumbando en mi pecho, haciéndome saltar una que otras veces. Situación: Mi fiesta de cumpleaños número 18. Sus representantes Ángela y Gabriela. Su obstinada insistencia en buscar cualquier excusa para embriagarse y ligar con los chicos nuevos en el pueblo, me hicieron ceder a su voluntad, organizar este descontrolado y algo macabro festejo, ya que cumplo los 31 de octubre, si señores, el día donde se observa y se abren puertas entre nuestro plano y el otro u otros. Estuve divagando de aquí para allá, en busca de un lugar para pedir un trago, entre ellos pude observar un poco debido a que a la poca luces de neón no pude reconocer quienes eran, un chico disfrazado de calavera en una esquinas estába estaba distribuyendo sustancias ilícitas, con lo cual no estoy de acuerdo, ya que la mayoría son menores de edad y no quiero estar envuelta en un problema legal, con mi primer día siendo adulta. Cerca de unos de los pasillos que se dirige al baño unisex de esta vieja y fea instalación, había una pareja de la cual solo reconocí la chica quien es Alexa, con la cual algunas veces llegué interactuar, muy agradable y expresiva, no puedo negar y debo admitir que ese vestido de bruja ceñido al cuerpo destacaba a la perfección su esbelta figura, era hermosa. Por otro lado el chico a su lado, que le estaba susurrando a su oído, captó mi atención no llevaba puesto un disfraz, llevaba una franela ajustada en las zonas correctas y holgada en dónde debería serlo, unos jeans negros enmarcaban sus largas piernas flexionadas en el taburete, a poca luz se destacaban unos que otros tatuajes en sus brazos, en su mano que estaba justo en la mejilla de Alexa, destacan un colibrí muy colorido. De pronto unos fuertes brazos rodearon mi cintura firmemente casi haciéndome caer de bruces al suelo pero impidiéndomelo su fuerte agarre. Tomándome desprevenida, dispuesta a soltar mis blasfemias hasta que de pronto escucho su voz cerca de mi oído. —¡Live! —Matty. Mi irá cesó de inmediatamente al reconocer la voz de Matty. Me gire para verlo a la cara mientras aún me sostenía por la cintura —¡Viniste! Creí que no asistirías, creí que irías con tus padres este fin a Pink jellyfish. Me miró directo a los ojos y asintió —Iba a hacerlo pero luego de que te negaste a venir conmigo decidí sorprenderte. —Me guiñó el ojo con una sonrisa picarona, luego de esto me soltó mostrándome un pequeño cofre de cristal que traía entre sus grandes manos colocándolo frente a mi. —Te he traído un obsequio, Live, fue algo apresurado ya que tuve que venir a las carreras para poder llegar a tiempo — Me mostró esa pequeña y pícara sonrisa que lo caracterizaba. Mire el cofre y luego lo mire a él. —¡Dios, Matty! No tenías por qué hacerlo ¿Qué es? —Exclame. Matty giró los ojos y los entorno de nuevo a mi —Ábrelo. Olvidé que su humor cambia constantemente. Me dispuse a abrir el cofre, lo que encontré dos hermosas cadenas de oro blanco con dos dijes que tienen forma de dos piezas de rompecabezas con nuestras iniciales grabadas en cada uno de ellos, en uno una O, y en el otro una M. Abrí mis ojos y lo miré con sorpresa, una perfecta “O” se formaba entre mis labios —¡Esta precioso, me encanta ¡ —Comencé a dar pequeños saltitos de emoción. Me regaló una sonrisa que se me antojo fraternal. —Date la vuelta para colocártelo —Obedecí y aparte mi cabello. Entre la multitud divise a un pequeño pero voluptuoso cuerpo apartando a las personas que bailaban en un estado de ebriedad a su alrededor, se trataba de Gabriela, su inconfundible melena de rizos negros como el azabache destacaban alrededor de sus hombros. Llegando justo a mi lado exclamaba entre risas ebrias y arrastrando un poco las palabras —Olivia, ven juguemos reto o reto —Halándome de mi brazo izquierdo —¿O prefieres yo nunca nunca? De cualquier forma vamos. —¡Hola Matty!—Saludando al castaño detrás de mí qué ya había terminado de colocar mi nueva adquisición olvidandolo por completo volvió a centrar su atención en mi. —¡Vamos! —Me arrastró entre las personas olorosas a alcohol dejando atrás a Matty al cual le di una mirada de auxilio mientras era arrastrada por la pequeña pelinegra el cual el susodicho se burló de mí con la mirada. Estaba perdida, ¡auxilio!, los juegos de Gabriela no son para nada inocentes y mucho menos tranquilos menos si se trataba de una fiesta con alcohol presente. Llegamos a una pequeña aglomeración de personas que se encontraban en círculo de las cuales reconocí a uno que otro compañero de mi instituto, ya resignada opté por sentarme al lado de Alicia una de las chicas de mi clase y otro chico al que no reconocí bajo esa máscara del Grito. —Ok, chicos —La mirada perdida y la voz irregular y disonante de Gabriela me hizo entender que estaba completamente ebria y yo completamente perdida a su merced. Comenzó a girar su brazo con su dedo índice extendido señalando a todos los presentes mientras en mi cabeza se reproducía mis incontables no, no, no. Mi tensión se relajó cuando señaló al chico a mi derecha, su mirada cayó en mi y luego en él. Oh no. — Hey tú—Comenzó a reírse de una manera muy exagerada —Tú besaras a Olivia. Le lance una mirada asesina intentando ver si se retractaba de lo dicho, pero no iba con todo. Había aceptado entrar al juego, había aceptado entrar círculo por lo tanto no quería ser tildada de mojigata al siguiente día y ¿qué es un simple beso? Si no siento nada por este chico que quizás no vuelva a ver más nunca en mi vida. El chico procedió a quitarse la máscara dejando solo a la vista sus carnosos labios, quedé paralizada a la espera de que el chico hiciera su primer movimiento, el cual no se hizo esperar demasiado ya que luego de soltar una risilla algo maliciosa procedió a su primer movimiento. Presionó su labios con los míos de una forma suave tomándome de sorpresa cuando su mano atajo mi rostro para profundizar el beso, sus labios se movían con una melodía armoniosa, sensual para concluir mordió mi labio inferior dejándome anonadada, el chico de separó de mi mostrando su perfecta sonrisa la cual se me antojo algo macabra, justo cuando bajo su máscara con su mano derecha noté el salpicado de colores en su mano que me pareció haber… La ronda de juegos continuo y yo decidí separarme y deambular por el lugar tratando de disipar los pensamientos sobre el beso y el chico enmascarado. Las horas fueron pasando mientras intentaba encontrar a Matty entre la masa de personas buscando una cabellera rubia, al pronto tiempo cansé y opté sentarme en uno de los pequeños bares de la instalación, pedí una mimosa al mesero mientras comencé a detallar la gran estructura del viejo almacén de la familia de Gabriela y Ángela lugar que les pareció perfecto para una fiesta de Halloween y de cumpleaños ya que el lugar esa un poco alejado del pueblo y para poder llegar se necesitaba un medio de transporte. La estructura contaba con el gran almacén donde se concentraba la fiesta y diferentes pasillos en lo cuáles se encontraban otros pequeños cuartos para almacenar y uno de ellos donde se encontraba el baño unisex. La temática era Haloween por lo tanto habían pequeñas bambalinas de calaveras, esqueleto guindando de los techos, algunos que otros ahorcados, luces de color anaranjado, había pequeños aparatos alrededor de las esquinas los cuales disipaban humo asemejándose a la niebla, mi nombre y mi número más el “feliz cumpleaños” se extendían en grandes letras de globos plateados, si algo caracterizaba a las hermanas era extravagancia y lo ostentoso ya que toda la decoración y toda la fiesta había sido decorada por ellas, cómo ya dije buscando cualquier excusa para embriagarse, es decir mi cumpleaños. No me malinterpreten son buenas chicas y son muy agradables, son lo más cercano que he tenido a unas amigas ya que mejor amigo es Matty que por cierto perdí de vista desde el momento en que Gabriela me arrastró para ir a jugar, me sentía algo incómoda por el hecho de que siempre habíamos sido Matty y Olivia desde muy niños, siempre hemos sido el y yo para todo, yo conozco todo de él y el todo de mí, es como mi hermano. Quizás se haya perdido con una chica por allí en uno de esos pasillos oscuros alrededor del almacén. Cerca del cementerio falso entre neblina se encontraban un grupo de chicos los cuales reconocí del instituto ya que tenían cierta fama de problemáticos y rebeldes sin causa y quizás algunos con causa, entre los pude diferenciar la famosa máscara de Scream, era el. El chico que me había besado en la ronda de juegos, dios, pareció haberse quedado mirándome fijamente no podría afirmarlo ya que la máscara no me lo permite. Con un pequeño gesto de su mano hizo un saludo hacia mi, di un pequeño salto en la silla, me sobre exalte ya que no creí que me fuera a reconocer, ciertamente espero que no asista al mismo instituto que yo o que sea un chico nuevo, el pronóstico era malo ya que estaba rodeado de lo chicos de mi instituto y podría decirse que era nuevo en él. Decidí ignorar ese gesto, fingí demencia y me concentré en mi mimosa tratando que este chico se olvidará de mi, pasados unos cinco minutos volví a mirar al lugar donde se encintraba y lo pedir de vista, ya no estaba allí, solté un suspiro de alivio y me relaje un poco en mi taburete. Al perecer está noche no iba a tener un poco de paz ya que unos minutos después apareció Ángela no tan ebria como su hermana, pero si lo suficiente como para tambalearse, se sentó justo a mi lado en el taburete izquierdo a mi, cruzando sus perfectas y esbeltas piernas enmarcadas por una falda de tubo negra que le daban un toque elegante a su disfraz de monja al igual que el de su hermana. —¿Embriagándote sin mi? —Solté una pequeña risa ante el comentario. —Dicen que ahogar tus penas solo es la mejor experiencia —Le guiñe un ojo con algo de diversión. —Que deprimente Olivia, ¿qué penas podría una chica como tú? Además nunca te has enamorado como para estarlo —Dijo esto último arrastrando las palabras, cómo si le costará hablar. —No todas la penas necesariamente tienen que ser de amor —Hizo un pequeño gesto con sus hombros dándole poca importancia y luego pidió al barman y ronda de margaritas. —Lo mío no es el amor —Me miró con un destello de picardía en sus ojos — …Lo mío es algo más excitante— Dando a entender sus insinuaciones—Solo giré y entorne los ojos mientras soltaba una carcajada, quizás el alcohol en mi sistema ya estaba haciendo efecto, me sentía dispuesta a la diversión así que le hice una propuesta. —¡Bailemos! — Soné animada. Siguiendo mi propuesta y quizás su estado de ebriedad no permitió alguna objeción de su parte y su falta de abulia, nos dirigimos a la pista de baile. Comenzamos a bailar en pareja moviendo nuestros cuerpos de un lado a otro, moviendo nuestros cuerpos al ritmo de la música baja y sensual que sonaba en los altavoces. Movía mis caderas de un lado a otro y de arriba abajo colocando mis manos en ciertos puntos para acentuar los movimientos sensuales, no pude evitar soltar una risa al observar que Ángela bajo su estado casi caía de bruces al suelo por un mal movimiento, seguimos de esta forma hasta que un par de chicos de acercan para bailar con nosotras. Mi pareja era un chico alto, musculoso, quizás del equipo de fútbol del instituto, ni siquiera lo sé tampoco me interesaba estaba algo mareada solo seguí moviéndome al ritmo de la música y de manera sensual frente a este chico, solo por diversión y también por las margaritas y las mimosas fluyendo en mi sistema. Entre mi goce logré distinguir la mata de cabello rubio y rizos entre la multitud, era Matty hice un movimiento con la mano para que el se acercará a bailar con nosotros, movió su cara de un lado a otro negándose, me sonrió, me guiñó el ojo y con un movimiento algo brusco levantó su mano y nuevamente se perdió entre los cuerpos que oscilaban al ritmo. Durante unos veinte minutos continuamos bailando con estos chicos, con cada movimiento y cada expresión me sentía más ebria pero algo lúcida ya que estoy consciente de lo que hago. El chico pelinegro que están junto a mi moviendo su caderas con una invitación provocativa colocó sus manos alrededor de mi cintura haciendo un movimiento que acercó más a él, me tense al contacto tan cercano con este chico con un movimiento rápido intentó besarme fracasando en el intento ya que con cierta rapidez giré mi rostro, lo empuje bruscamente con fuerza en su pecho haciendo que tambaleara unos pasos atrás liberándome de sus manos, el chico frunció el ceño y me miró algo extrañado quizás penso que por el hecho de que estábamos bailando de una manera algo sensual mal interpretó las cosas, decidí apartarme de él e irme de la pista de baile. Algo ebria pero no estúpida. Empecé a caminar entre las personas para encontrar alguno de los pasillos en tinieblas que me llevarían al baño, necesito refrescarme después de ese pequeño acto me sentí algo más lúcida y dispuesta a pasar mi borrachera, por fin encontré el pasillo y me adentre en él, terminé por perderme en uno de los pasillos en el cual encontré a más de cinco parejas teniendo diferentes tipos de sexo, una de las personas intentó invitarme a participar y crear un trío, el cual me negué rotundamente y decidí salir disparada de este pasillo y seguir mi búsqueda, mientras seguía caminando intentando conseguir el pasillo correcto vi a Gabriela tirada en el piso con algunas de sus amigas mientras lloraban en coro por un tal Henry Cavil, me reí para mis adentros puesto que utilizaría esto para burlarme de ellas durante los próximos días, tratando de mantener el equilibrio con la ayuda de mis manos ya que no lograba ver nada, solo logré ver la luz que emitía la puerta del baño, el pasillo es algo estrecho y muy largo así que comencé a caminar de una manera lenta pero firme para no caerme y tropezar con algo. Escuché un grito femenino provenir del final del pasillo, paso por mi mente que quizás una de las parejas que estaban afuera se encontraban en los baños haciendo cosas indebidas, ya que esto es lo más común en una fiesta. Pero otro grito hizo dudar de mis primeras sospechas puesto que el grito se emitió muy desgarrador y para nada de placer, cómo por arte de magia mis cinco sentidos volvieron con más firmeza en mi ¿Acaso están lastimando a alguien acá? ¿A una chica? No, no lo creo quizás estoy confundida. Me debatí entre seguir o no puesto que no quería ser testigo de una escena incómoda que no borraría de mi mente hasta la siguiente pero mi curiosidad puede más que mi razonamiento. Decido acelerar mi paso decidida a entrar en el baño. Ni en mil años hubiera esperado presenciar lo que vi esa noche, fue la escena más atroz y horrible que me gustaría borrar de mi memoria para siempre y que desearía que jamás hubiese sucedido y mucho menos el día de mi cumpleaños ya que lo recordaré para siempre. Los charcos de sangre se extendian hasta mis pies, podía ver cómo las paredes estaban manchadas de sangre como rastros de forcejeo, el caminillo de sangre daba entrada al cuerpo tirado de Alexa despojado de su ropa semidesnuda con grandes cortes en sus extremidades y cuello del cual se encontraba una gran incisión de dónde provenía toda la sangre, su piel pálida traslúcida tenían marcas de hematomas que apenas se estaban formando pareciendo galaxias en su piel, lo peor de todo esto era la persona frente a el cuerpo de Alexa sus manos cubiertas de sangre sus brazos tatuados cubiertos de sangre sostenían el cuerpo de Alexa en una posición que no me dejaba ver su rostro, el chico no notó mi presencia al instante, procedió a dejar el cuerpo extendido en el suelo del asqueroso baño mientras comenzaba a erguirse, de pronto un destello de colores muy vividos en su mano derecha captaron mi atención, un colibrí, el chico que estaba con Alexa. El chico giró su rostro, sus ojos oscuros como la noche miraron justo a los míos algo sorprendido porque me encontrara ahí y como no hacerlo si este era el asesino, el era el que estaba con Alexa cuando los vi al comienzo de la fiesta, el era el que estaba en el baño, solamente él estaba con ella en el baño, su respiración subía y baja de manera errática quizás estaba molesto por haberme encontrado en su escena, no podía entender lo que estaba sucediendo, no podía creer lo que Alexa, la chica que se sentaba junto a mi todos lo jueves durante nuestra clase de biología y me hablaba de temas interesantes, estaba frente a mi brutalmente asesinada por el tipo frente a mi. El abundante cabello n***o caía a los lado de su rostro con algo de sudor, su mirada cambió completamente a confusión y frunció su ceño enmarcando una de sus oscuras y pobladas cejas, quizás preguntándose qué haría yo allí. ¿Iba matarme a mí al igual que Alexa? Pues yo lo descubrí, el desconocido giró su rostro como un cachorro cuando no era capaz de entender algo, mis nervios estaban a flor de piel, quería correr, quería gritar, quería llamar a la policía, quería buscar a Gabriela, Ángela y a Matty e irnos de aquí y contarle todo esto a la policía. —¿Qué le hiciste? —Mi vista se alternaba entre el cuerpo inerte de Alexa y el pelinegro frente a mi, la sangre en sus brazos hacia contraste con su pálida piel cubierta de tatuajes. Su rostro seguía en completa confusión, intentó caminar hacia a mi pero el miedo me invadió, seguramente quiere hacerme daño para que no revele su secreto, para callarme, en un movimiento brusco me aparte del marco de la puerta y corrí por el pasillo oscuro con todas las fuerzas que me quedaban, choque torpemente con una pareja que se dirigía al baño. —Ey, ¿qué sucede acaso viste un espanto? —El chico emitió una risa burlona, la chica junto a él halaba de su brazo con insistencia malhumorada. —No vayan allí… El… la asesino… —mi voz temblaba de miedo de mi no surgían palabras coherentes, necesitaba encontrar a los chicos, sobre todo a Matty para avisar a la policía —Matty....—Susurré
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD