Aproveché el momento para girarme lo más rápido que pude, le proporcioné un golpe con todas las fuerzas que tenía, justo en su entrepierna.
El hombre se contrajo en dolor y me liberó.
No perdí el tiempo así que corrí a la entrada, por el rabillo del ojo noté el revuelo que había causado, no me importó sólo debía salir de allí.
Sentí un jalón en mi cabello un agarre fuerte, que me hizo doler todo el cuerpo choqué por inercia con el cuerpo que me detenía.
Me paralicé por completo cuando sentí su aliento en mi mejilla cuando demandó en mi oído.
— No,no,no¬¬— Dijo con sorna mientras apretaba más mi cabello— No puedes entrar a la Estancia ya te lo dije— Soltó con un tono falso en su voz, sentí que hundía en mi espalda algo duro y frío, un arma, me asusté aún más.
— ¡Suéltame imbécil— Zanjé con toda mi furia acumulada.
Iba a decirme algo más a mí oído cuando una voz lo interrumpió.
— Suéltala está conmigo— Zanjó una voz profunda y con hastió que reconocí al intervalo.
El hombre que me sostenía, gruñó en perfecto desagrado y me giró junto a él, para encarar al dueño de la voz.
Con la claridad que otorgaba la “Estancia” pude detallarlo mejor que cuando estaba en el pasillo, vestía un pantalón y camiseta negra con zapatos a juego, el color resaltaba su pálida piel destacando aún más los tatuajes en los brazos flexionados marcando su cuerpo perfectamente trabajado, su rostro pálido demostraba indiferencia completa, hastió y aburrimiento total, sus destellante ojos azules, los cuáles me enfocaron, un pequeño destello en sus labios carnosos, justo en el inferior capto mi atención puesto que no lo vi antes, un piercing en forma de aro.
¡Dios mío! Por qué lo detallo tanto, aunque siendo sincera todo ese atractivo se veía opacado por lo que él y yo sabíamos de la noche de mi cumpleaños, me era indiferente
Me dio una ojeada unas pocas veces mientras observaba al hombre detrás de mí.
—Él hijo prodigo, vuelve a casa— Dijo con sorna él hombre tras de mí.
—No podrías esperar menos de mí—Dijo Maison con simpleza.
—No claro que no, en cambio tu padre¬— Respondió en lo que entendí como una provocación.
Maison ignoró su comentario y me miró directo.
—Te he dicho que no toques lo mío— Exclamó con voz algo amenazante mientras se acercaba más a dónde estábamos.
—Egoísta como siempre— Dijo el tipo tras de mí.
Maison le dio una mirada acentuada y escalofriante, que no entendí.
Él hombre tras de mí gruñó en reproche y me largó de un empujón directo al cuerpo de