La luz que él Doctor movía en mis ojos, me hacían sentir una punzada en mi rostro.
Logré salir por una entrada de la estancia que supuse era secreta puesto que no vi a más nadie en ella más que Maison y a mí, y el hecho de que era subterránea y un estacionamiento.
El viaje en auto fue incomodo y silencioso, no me opuse a que me llevará puesto que no podría llamar a Matty para que me buscara ya que se enfadaría y reclamaría por estar en los lugares más peligrosos de la ciudad de Coral Blue y mucho menos pedir un aventón a los lunáticos del Ocaso o los que se encontraban en esas calles y mi padre ni hablar además de que estaba de viaje.
—Parece que tienes una contusión leve en el rostro, nada que unos medicamentos no puedan resolver y buen ungüento—Indicó el médico frente a mí, me encontraba sentada en una de las camillas—Dices que te caíste mientras andabas en tu bicicleta, ¿sólo eso? —dijo casi en un susurro para que Maison no lo escuchara, él se encontraba arrimado a unas de las paredes con los brazos cruzados y mirada perdida en algún punto absorto de todo.
Asentí lentamente.
— ¿Es tu novio? — Preguntó en voz baja para que Maison no escuchara.
Supuse que el doctor creería que había sido víctima de violencia por parte de Maison.
Me negué rotundamente puesto que él y yo no éramos absolutamente nada.
El doctor asintió con desconfianza mirando de arriba abajo a Maison.
—Con respecto a el dolor que sientes en el codo, fue algo superficial, solo fue el dolor del golpe y en la radiografía solo se muestra un esguince, como te dije con unos medicamentos estarás bien pronto.
Recibí mi récipe y me dirigí inmediatamente hacia la salida, sentí detrás de mí los pasos pesados de Maison.
Llegue a el estacionamiento, abrí la puerta del copiloto de su auto y me adentré en el.
— ¿Tu dirección? —Dijo con su voz neutral.
— ¿Ah?
—Tu dirección, necesito tu dirección para llevarte a tu casa —Dijo con impaciencia y molestia.
Estaba tan sumida en mis pensamientos que me quedé algo ofuscada cuando el me habló, rápidamente le di mi dirección, quería irme a casa lo más pronto posible.
Dude un momento en darla pues el no me inspira confianza pero no tenía otra opción, necesito ir a casa. Arranco el auto y nos dirigimos a las calles principales del pueblo, el ambiente estaba algo tenso y silencioso quería llegar a mi casa de una vez por todas.
Durante el camino a mi casa encendió el reproductor aligerando un poco el ambiente.
Le indiqué unas que otras veces en diferentes calles.
Estaciono justo frente a la verja, apagó el reproductor y todo quedó en silencio en el auto.
—Ni una palabra —Exclamó en tono que me inspiró peligro, me estaba advirtiendo de nuevo como la primera vez que lo vi.
— ¿Qué? ¿Ni siquiera pretendes explicarme qué es ese lugar? ¿Qué hacías tu allí y por qué esos tipos me atacaron? —Exclamé en consternación, no iba a salirse con la suya, tenía que darme alguna respuesta.
Maison giró los ojos y colocó sus brazos entrelazados sobre el volante mientras me observó con tedio.
—Bájate —Dijo en reproche y exigencia.
—No, no me bajaré de aquí hasta que me des una explicación.
—Ese no es tu problema y todo lo que te sucedió fue por tu estupidez, en primer lugar ¿Qué hacías en un barrio como ese?
—Ese no es tu problema —Le repliqué usando su misma respuesta.
El soltó un suspiro molesto y revolvió su cabello. —Bájate —Replicó.
Mordí mi labio y escuche los seguros automáticos abrirse y yo cerré el mío de nuevo porque terquedad es mi segundo nombre, no me iría sin una respuesta por su parte.
Se acercó hacia mí con una mirada malintencionada sentí el calor que emanaba su cuerpo y el aroma a jabón de baño y colonia azotó mi nariz, mi cuerpo se tensó en respuesta, de pronto sentí como una de sus manos pasó debajo de mis muslos y la otra detrás de mi espalda tapando mi boca. Comencé a gritar y patalear, la angustia y el miedo recorrió todo mi cuerpo, cómo había sido tan estúpida de dejarme traer por él a mí casa, ahora iba hacerme daño por entrometida, en mi casa no se encontraba absolutamente nadie aparte de Rain, mi gato y los vecinos más cercanos estaban como a dos kilómetros de distancia.
Era mi fin.
Estúpida e ingenua Olivia.
Me sostuvo entre sus brazos y me sacó por la puerta del conductor, quizás me hará daño como se lo hizo a Alexa, quizás me mataría y nadie se daría cuenta, sería muy fácil para él acabar conmigo por inmiscuirme en sus asuntos.
Le mordí su mano para que me liberara y poder gritar quizás alguien me escucharía, me soltó con brusquedad mientras agitaba su mano.
—Eres tan entrometida que no sabes ni siquiera la cuarta parte en lo que te has metido, terca — Dijo con voz fuerte y grave.
Iba a replicarle en el momento en que me interrumpió. —Te has convertido en un reto desafiando a Massimo, atente a las consecuencias de tus estupideces.
Quedé desconcertada por lo que me dijo ¿acaso Massimo me haría daño a pesar de haber logrado salir de aquel asqueroso lugar?
—Ah…yo … —Fui interrumpida nuevamente por la bestia frente a mí.
—No, no tienes ni la más mínima idea en lo que te has metido, deja de meterte en mis asuntos —Gruñó en fastidio, estaba cabreado. — A ver, dime ¿Qué hacías allí? ¿Acaso intentabas buscar una pista para inculparme en el supuesto asesinato que según tú yo cometí.
— ¡No! Ni siquiera sabía que estabas allí, simplemente me perdí. —Respondí nerviosa.
Soltó una carcajada irónica y cínica para nada divertida —La pueblerina que lleva toda su vida viviendo en el mismo pueblo de mierda, se pierde — Terminó diciendo esto último haciendo pucheros y fingiendo inocencia. — Y yo, el nuevo del pueblo no me he perdido ni la primera vez ¿sabes por qué, Olivia? Porque es un maldito pueblo pequeño —Gruñó esto último.
No entendía su molestia simplemente, la que debería estar molesta en este caso debería ser yo, estuve a punto de ser abusada sexualmente y por si fuera poco maltratada por unos tipos, mi furia nacía a borbotones dentro de mí.
— ¡No tienes ni idea de por qué estaba allí, fue todo un completo error! —Grité enfurecida.
Maison ni siquiera se inmutó por el hecho de haberle gritado, simplemente me miró con desprecio se dio la vuelta para montarse en su auto, no sin antes decirme girando un poco su rostro, mostrando su perfecta sonrisa cínica y socarrona. — conejita las calles y los lugares de este pueblo son tártaros, mantente alerta, adiós conejita — Me lanzó una mirada que no pude descifrar y arrancó el auto dejándome en la soledad del frente de mi casa.
***
A la mañana siguiente me desperté con incesante dolor en mi rostro, el moretón en mi rostro se mostraba entre colores violetas y azul eran toda unas galaxias justo en mi pómulo, que logré ocultar con maquillaje para no llamar tanto la atención en la universidad.
Me dirigí hacia el garaje a buscar el viejo fiat 1 que solía ser de mi madre, que en sus mejores momentos era una belleza color n***o.
Introduje la llave, rogando que encendiera, tenía un buen tiempo que no lo usaba ya que mayormente era Matty quien me trasladaba de un lugar para otro en Coral Blue ya era mi chofer personal jeje.
Para mi suerte el motor rugió con fuerza y se mantuvo, así que salí a la calle, eran las 7:15 am estaba más que a tiempo de llegar a la primera hora.
Recorrí las calles dejando atrás, la urbanización dónde residía.
Recorrí el frente del estacionamiento de la Universidad dónde se alzaba un majestuoso Edificio dividido en diferentes secciones dependiendo dónde hayas elegido profesionalizarte.
Un gran campo se extendía alrededor de la Universidad dónde se encontraban los jugadores de futbol y baloncesto con su uniforme azul y n***o colores que representaban la institución.
Chequeé la hora en mi celular tenía cinco llamadas perdidas de Matty y dos de Angela.
Era hora del medicamento para el dolor, luego de beberla procedí a bajar del auto, noté a la comunidad estudiantil, unos fumando otros payaseando y algunos simplemente conversando cada quien a su ritmo y en su mundo, habían pasado dos días de la muerte de Alexa y aunque el luto ya había cesado las personas aún seguían consternadas y afectas pero sabían disimularlo muy bien para seguir su rutina diaria.
Un chico vestido de cocodrilo la mascota del equipo, decía a voz populi, anunciando los próximos eventos para recaudar fondos en el parque de atracciones en el muelle.
Arrastré mi mirada por los estacionamientos buscando el auto de Matty o el de la gemelas pero no los vi por ningún lado seguramente llegarían pronto.
Avance entre el tumulto de personas hacía la entrada una gran puerta en forma de arco por dónde podría pasar un camión fácilmente, la estructurara era antigua pero armoniosa tenía su toque gótico.
Me abracé aún cuando el frío ambiente de la universidad me recibió, esta mañana había amanecido especialmente nublado y con frecuente llovizna algo no muy raro en Coral Blue.
Me dirigí hacía las escaleras que daban lugar al primer piso dónde vería mi primera clase, aún era nuevo ingreso, y contamos con un año asistiendo a clases generales, hasta el siguiente en el que decidimos la profesión que deseamos estudiar.
La señorita Collins, ya se encontraba allí, normalmente siempre llegaba justo antes de tocar el timbre así que no me alarmé.
Me senté en la silla de siempre saludé a algunos de mis compañeros y me dispuse a buscar mi libreta, observe el salón y no encontré por ningún lado al rubio de ojos verdes ni a las gemelas.
La noche anterior, y todo lo que sucedió me tenía algo fuera de lugar, estuve bajo un estrés fuerte, y el cansancio cobraba su factura, la discusión con Maison y las dudas que me dejó cuando partió seguían rondando mi mente.
Sentí un apretón fuerte en mis hombros, y un beso en mi coronilla.
—Oye me despeinas¬—Dije entre risas.
El rubio me dio una mirada de “En serio” y se sentó justo a mi lado como siempre lo hacía.
—Cuidado señorita Belleza impecable— Rodó los ojos con diversión mientras hacía una pose femenina que me causó mucha gracia.
Su vista se posó en mi rostro justo en mi pómulo.
Oh no.
Sus ojos ambarinos se entornaron, mientras su postura se volvió seria.
Acercó su mano a mi rostro— ¿Qué te sucedió?
— ¡Oh! ¿Esto? — Dije restándole importancia tocando mi pómulo— No es nada, me caí intentando conducir mi vieja bicicleta deberías a ver visto el susto que se llevó Rain¬—Dije mientras fingía reírme odiaba mentirle, es muy persuasivo, pero aún así no me arriesgaría a preocuparlo y ponerlo en peligro si lo que dijo Maison era cierto, y Massimo estaría tras de mí no querría que nadie y menos que nadie Matty saliera herido por mi culpa.
Me dio una mirada ceñuda con sus espesas cejas rubias café.
Su cabello dorado caía en perfectos rizos alrededor de su rostro dándole un aire de dios griego con esa nariz perfilada y labios llenos, no cabía duda de que Matty era atractivo por ello su popularidad con las chicas.
—Live, ¿Dónde estabas anoche? Estuve llamándote todo el rato al teléfono de casa y me enviabas al buzón¬— Preguntó— Fui a buscarte en casa de las gemelas pero me dijeron que te habías ido a casa— Arqueó un dorada ceja, podía ver su preocupación me sentí fatal por mentirle.
Así que decidí contarle resumiendo todo a que me había perdido en los lugares más peligrosos de la ciudad, era una verdad a medias puesto que no mencioné a Ocaso, la estancia ni a Maison, por los momentos para no estresarlo se preocupaba demasiado.