Capitulo 9

3482 Words
Los siguientes días pasaron algo ajetreados entre trabajos, diálogos, exposiciones, esquemas entre otras cosas, al menos era algo bueno. Entre los cortos recesos, sólo me dediqué dormir recostada en los hombros de Matty en los jardines fríos cubiertos de neblina, escuchando las historias de las gemelas sobre sus salidas a fiestas y sus conquistas de años anteriores. Pude notar ciertas mirada furtivas de Ángela hacía Matty cuando él estaba distraído, me sentí muy mal por ella, cómo no pude haberlo notado antes quizás siempre estuvo allí cuando éramos niños y hacia cosas por él que nos pedía y Gabriela y yo nos negábamos Ángela siempre estuvo dispuesta a todas sus locas ideas, como se preocupaba por él cuando faltaba a clases, esas miradas su aflicción cuando Matty enferma, sabía muy bien que era algo caída de la mata pero nunca creí que tanto para no notar lo que Ángela sentía por Matty. ¿Gabriela lo sabría? ¿O no? Primero tendría que hablar con Ángela y saber realmente que sentía exactamente por Matty. Sé que Matty jamás la lastimaría a propósito pero a veces resultaba ser un poco tosco para cosas que concernían sus sentimientos y quizás si Ángela confesará su amor y mi mejor amigo no le correspondía el ambiente se tornaría extraño y raro entre los cuatro, entonces hablaría en algún momento con Matty sobre el tema en cuestión. Pasaron alrededor de dos semanas mitad del trimestre pronto llegarían las vacaciones navideñas, como ya dije aquí es dónde se pone algo fuertes las asignación los profesores se vuelven algo más exigentes en sus materias, para lograr terminar pronto, estaba consumiendo mi tiempo, me mantenía ocupada ya que siempre procuro tener altas calificaciones ya ni siquiera lograba un momento para salir a trotar, me agradaba hacerlo de vez en cuando despejaba mi mente. Algunas veces mientras caminaba con Matty por los pasillos oscuros me topé más de una vez con Maison siempre andaba solo, con su andar apático con esa aura que no sabría describir, siempre con su semblante circunspecto aunque podría jurar que lo vi sonreír hipócritamente más de una vez cuando nos encontrábamos, me causaba escalofríos así que me aferraba aún más al brazo de Matty, y evitaba su mirada pero sentía su peso en mis espaldas así que evite el andar sola por los pasillos, no dejaba de pensar que quizás había sido él, el que merodeo mi casa y el autor del mensaje del número desconocido. Así que traté de evitarlo, él único lugar dónde no pude evitarlo era la cafetería, dónde se encontraba toda la población estudiantil, y siempre se sentaba en un mesón muy cerca del nuestro, de vez en cuando cruzábamos miradas, sus ojos azules índigo profundos que creí negros plomos eran indescriptibles. Así pasaron mis días me había vuelto algo maniática en mantener mi casa totalmente segura, y me exaltada ante cualquier crujido de las hojas o crujido de la vieja casa respirando me recluía temprano y mantenía mi celular y mi bate a la mano. Matty me visitó algunas veces también estaba atareado con su trabajo o las actividades de la universidad, me estaba comenzando a sentir algo sola en la casa al menos tenía a Rain, resultaba algo agradable estar sola, puesto que no tendría a Robert gritándome cuando no hago algo bien. Me recosté en el sofá observando el atardecer en la ventana, el crepúsculo rosáceo y naranja era relajante y digno de ser retratado ya había terminado de hacer todos mis deberes era sábado aún no había encendido las luces de la casa así que me estaba quedando en una oscuridad tenue, los parpado me pesaban. Hasta que de pronto lo recordé y me reincorporé de un salto en el sofá. — ¿Cómo pude haberlo olvidado? —Murmuré apartando de mi regazo al minino. Me levanté y me dirigí hacia la puerta del estacionamiento, dónde encontré los viejos autos y me regí hacia el n***o fiat uno.  Abrí la puerta del copiloto y allí estaba en el asiento, cubierto por un cuero n***o y la M tallada en dorado, lo tomé en mis manos y me subí las escaleras en dirección a mi habitación. Encendí las luces para una mejor visión, me senté en forma de flor de loto, y abrí el libro o diario de Alexa en mis manos para encontrarme con la portada. No señalaba nada fuera de lo común sólo se leía el nombre de Alexa Sofía Wilson cubierto por colores muy llamativos pegatinas de tulipanes y cosas así todo como solía ser ella muy carismática, tierna, y agradable pues así la recordaba, se me revolvía el estomago cada vez que recordaba la manera en que la encontré en ese horrible piso de aquel baño, me entraba un coraje hacia el responsable. Procedí a la siguiente página, Alexa solía tener una letra precisa, así que era totalmente entendible, en las primeras páginas se leían como ella describía sus días en la universidad, menciona más de una vez a sus padre puesto que parecían entrar mucho en conflicto por ciertas cosas que ella aún no describía. Seguí leyendo y ya me estaba hartando no encontraba algo que diera en el punto de partida o algo que me dijera que ella tendría una relación con Maison o alguien que pudiera ser su asesino. Parecía ser una chica normal con problemas normales hasta que llegué a las páginas que ella resaltaba excesivamente con morado y allí estaba la bendita M de nuevo en dorado. Comencé a leer y comprendí que “M” representaba una persona sin colocar su nombre, como no queriendo revelar su identidad quizás por si algún día fuera encontrado su diario “M” era siempre resaltado por el color dorado. A medida que fui leyendo comprendí que M era su amor platónico al principio parecía ser algo ilusa puesto que él chico no prestaba atención por ella, hasta que un encuentro en una fiesta los hizo más cercano, parecía ser un chico del bajo mundo, un rebelde sin causa como ella lo describía en sus encuentros al parecer el chico tenía dinero pues muchas veces nombró que la buscaba en su auto o se colaba en su habitación, en cada día que pasaban Alexa parecía estar más enamorada del chico, hasta que resaltó que ella comenzó a hacer cosas para él como consumir drogas puesto que él parecía excitarle ello, también recalcó hacer otras cosas con las que ella no parecía estar a gusto pero que no describía exactamente qué dejándome en incógnita, M parecía volverse cada vez más cruel con Alexa y ella sólo seguí crédula en su amor. Me levanté para ir al baño, mi mente comenzó a divagar a unir cabos, quizás M podría ser Maison, concordaban sus descripciones, pero esta relación parecía llevar un tiempo largo y Maison sólo tenía pocas semanas en el pueblo, dejándome en un punto inconcluso. Tomé la perilla de la puerta de mi baño cuando escuche un muy conocido clapson sonar muchas veces. Oh no. Escuché la música fuerte en la entrada de mi casa, así que me asomé por mi pequeño balcón. Y allí estaba el auto de Matty con Gabriela sentada en la ventada del piloto gritando una canción que no reconocí. — ¡Vamos nena, no tenemos toda la noche! —Gritó Gabriela alegremente. Pude notar a Ángela en el puesto del copiloto usando su teléfono. Giré mis ojos sabía muy bien que querían hacer, antes de bajar las escaleras para abrirles a mi casa, tomé el diario de Alexa y lo coloqué bajo mi colchón. Sacudí mis ropas acomodando mis shorts, puesto que estaba en pijamas muy cortas, no contaban con que vendrían hoy pero debí suponerlo las gemelas llevaban un buen tiempo sin salir a una fiesta. La primera en entrar fue Gabriela. — ¡Hola cara de mona! — Dijo Aturdiéndome. Luego entró Ángela usando aún su celular. Me abrazó distraída y dijo. —Hola Olivia¬— Me observó un momento para luego mirar de nuevo a su celular. Y por último entró Matty. Me abrazó y me tomó por la cintura para elevarme sólo un poco. Comencé a reírme. — ¡Ya bájame! —Dije tomándolo por sus anchos y fuertes hombros cuando me devolvió de nuevo al piso. Gabriela se acercó y dijo. —Dios que empalagosos—Dijo girando los ojos— ¿Olivia? —preguntó. Me quedé algo desconcertada pues estaba esperando su siguiente pregunta, alterné mi vista entre los tres. — ¿Si?  — ¿Por qué no estás lista? Ok. — ¿Lista para qué? — pregunté dudosa. Por favor que no diga fiesta, por favor. —Para ir a Capitals sins, te envié un mensaje. Ok la subestimé.  — ¿Desde cuándo vamos a Capitals sins? —Arquee mi ceja observando al autor de todo esto sabía que era su idea. Matty sonrió pícaramente. —Desde hoy Estreché mis ojos, seguro había una de su conquista allí, miré a Ángela pero estaba absorta en su celular.  Suspiré, sabía que no lograría convencerlos de dejarme en mi camita calentita y de todas formas necesitaba distrer mi mente de la universidad y todo el estrés. —Iré a bañarme. Me giré mientras Gabriela y Matty se dirigían hacia mi cocina. Me bañé y abría mi closet para decidirme que colocarme aún no sabía que estaba pensando colocarme mi jeans ajustado con una blusa cualquiera y mis converse. Giré mi rostro ante el sonido de la puerta de mi habitación abriendo, era Gabriela. —Olivia date prisa, quiero beberme esos nuevos shop de tequila que prepara el guapo barman de Capitals sins—Dijo haciendo un puchero, recostándose en mi cama. —Aún no sé que ponerme. Terminé de colocarme el brassier, no me incomodaba estar semi desnuda en frente de las gemelas. Cómo si algo la hubiera encendido en automático, Gabriela se levanto de mi cama y fue hacia mi closet. —Qué suerte que tienes una gurú de moda como amiga—Dijo sonriendo de forma maliciosa. Oh no. No,no,no. Ajusté aún más mi toalla de baño esperando que preparara mi outfit, sabía que no podría hacerla desistir de su idea. Se giró para mostrarme dos prendas, una mano tenía una falda negra ajustada algo corta y en la otra una blusa de tiras crop top de terciopelo fucsia escotado al frente, sabía bien que esa blusa resaltaba de forma generosa mis pequeños senos, así que no era tan mala elección. —Esta—Dijo elevando la falda negra—Resaltará tus hermosas y pálidas piernas— y esto— dijo ahora elevando la blusa— Hará juego y resaltará tus ojos. Me las dio para luego girarse de nuevo al closet, de dónde sacó una chaqueta de jeans. —Y esto para el frío, y se te verá lindo—Dijo guiñando un ojo. —Está bien—No quería refutarle en realidad no estaba nada mal. Me alisté mientras Gabriela seguía recostada en mi cama, mientras terminaba de maquilarme. Sentí pasos en el pasillo, y a través de mi espejo vi a Matty llevaba puesto unos jeans negros con una de sus camisetas blancas haciéndolo ver más pálido resaltando sus ojos y cabello. Me giré con una sonrisa estampada en mi rostro. — ¿Qué tal? Es obra de Gabriela—Dije haciendo un ademán de reverencia hacia ella. Vi a Ángela llegar justo detrás de Matty, seguro ya se querían ir. —Te ves hermosa—Dijo escrutándome con sus ojos verdes. Bufé y giré mis ojos. —Cómo si fueras a decir lo contrario—Dije bromeando. Matty jamás me desaprobaba mi look o atuendo, siempre me aprobaba. Excepto que a veces solía burlarse de las gemelas. — ¿Ya están todas listas? —Sí—Dijimos al unísono. Subí a la puerta del copiloto mientras retocaba un poco mi maquillaje. — ¿Por qué Capitals Sins? —Curioseé mirando de reojo a Matty. —Nuestros padres solían ir allí en sus tiempos—Respondió Matty encogiéndose de hombros. —Dicen que es un poco alocado pero sofisticados hay mesas de billar, póker y bailarinas exóticas, toda la cosa y grandes bares con las mejores bebidas—Fue Gabriela La que habló con gran entusiasmo. Noté que esta noche Ángela no estaba muy conversadora. Y recordé a Ocaso y la Estancia, pero no lo mencioné. —También escuché que en la zona V.I.P hay secciones con habitaciones—Dijo Gabriela en un susurro, que me causó risa— Imaginas hacer el delicioso con un Narco con mucho dinero en uno de esas habitaciones como si estuvieras en una serie de Netflix o en una historia de w*****d—Dijo tras un suspiro dramático. Matty resopló observándola incrédulo por el retrovisor con sus espesas cejas fruncidas. Me miró de nuevo y dijo. —Lo único que si es cierto de lo que dijo es la zona V.I.P Y las secciones con habitaciones—Asentí.  —Pero no te preocupes estaremos en planta baja donde todo es más relajado— Dijo mientras giraba en una curva— A menos… que tú quieras ir a la zona V.I.P —Yo quiero ir—Dijo Gabriela rápidamente. —Ni siquiera sabes jugar póker o billar Gabriela— Dijo su hermana, uniéndose a la conversación. —No es necesario si solo vas a follar— Le refutó Gabriela batiendo sus espesas pestañas como niña coqueta. Me causó mucha risa. El camino transcurrió tranquilo, la mayoría del pueblo se encontraba dentro de sus casas, algunos que otros adolescentes y chicos de nuestra edad, se encontraban vagando en las aceras divirtiéndose o en sus autos, escuchando música fuerte. A medida que nos alejábamos noté como escaseaba el alumbrando público y encontrabas muy pocas casas a los alrededores boscosos y fríos. Mala idea la falda, me estaba congelando. Noté las comisuras curvarse en los labios de Matty. Le dirigí una perfecta mirada asesina. — ¿Qué? — Dije en fastidio. — ¿Tienes frío? —Dijo burlándose de mí observando mis piernas descubiertas, no era de usar faldas a menudo, así que era algo incomodo por el frío pero tolerable. Escuché a las gemelas murmuran, escuché algo sobre un vestido que estaban discutiendo, giré mis ojos siempre discutían sobre lo mismo. Estábamos ya casi a las afueras del pueblo, vislumbré a unos kilómetros una gran entrada con grandes luces cegadoras blancas, había pasado unas cuantas veces de niña de día nunca había visto la entrada alumbrada por la noche, escuché a papá mencionar el lugar algunas veces seguro había ido algunas veces. Matty aparcó un momento justo en la entrada y apareció un chico moreno algo desgarbado preguntado por nuestras identificaciones. Luego de ello nos permitió entrar a lo que supuse era una gran finca o algo parecido extremadamente lujosa en su fachada, Vanidad en su máxima expresión. Noté que la casona principal, era la más activa puesto que escuché el fuerte sonido salir haciendo eco, y luces extremadamente blancas salir de los grandes ventanales. También note diferentes establecimientos a medida que avanzaba entre el gran jardín, los establecimientos eran igual de lujosos que la casona Capitals sins, contaba con un gran restaurante con mesas al aire libre, una gran piscina de dónde salían chicos y chicas de todos los lugares, una gran fuente principal digna de una foto, mostraba una menuda mujer desnuda cubriendo sus ojos con el interior de su brazo noté que estaba hecha de mármol parecía estar afligida, llamó mucho mi atención.  Entre más me acerba al soportal de la casona Capital Sins, noté como mujeres jóvenes bajaban de las escaleras tomadas de la mano de los chicos siendo sus parejas, todo parecía formal. Matty me extendió su mano con caballerosidad fingida y su carismática y perfecta sonrisa. La acepte afablemente divertida y nos adentramos a Capitals Sins con las gemelas detrás. Observé el gran salón que se extendía en escalas de grises y blancos. Largos y grandes bares se extendían a los alrededores vi bailarinas de pole dance con sus sofisticados y sensuales trajes y sus descomunales cuerpos bien formados de gimnasio me hicieron sentir un poco insegura, los barman con sus elegante trajes entre negros y azules sirviendo tragos a las personas. Por un momento recordé la estancia pero podría decir que eran algo parecido pero no podía asegurarlo no logré detallar muy bien la Estancia puesto que estaba más preocupada por sobrevivir. Nos dirigimos hacia una de las mesas del fondo dónde puedes detallar aún mejor el lugar y las personas, la mayoría de la clientela eran chicos de mi edad, todos sumidos en su mundo haciendo lo suyo. — Iré por unas copas y una botella— Avisó Matty perdiéndose entre las personas. Me senté en uno de los muebles de cuero n***o con las gemelas a mis lados. —Tiene que ser una broma—Exclamó Gabriela. — ¿Qué? —Dijimos Ángela y yo al unísono.  —Parece que la golfa mayor, volvió de su viaje—Y supe de inmediato a lo que se refería, observé hacia dónde lo hacía era justo en el primer piso cerca de los barandales en una de las mesas en la zona V.I.P, noté una larga y gran cabellera roja como las zanahorias con un vestido n***o que le quedaba como un guante. Maldita sea. Karina Hudson, una de las chicas más deseadas por la población masculina de Coral Blue, y mi enemiga desde jardín de infancia, hizo mi vida estudiantil miserable, burlándose de mí en cada oportunidad también solía molestar a las gemelas, era cruel, vanidosa y exasperante con su maldita voz chillona. No era de odiar a nadie, es muy raro que alguien no me agrade, pero ella se lo gano desde el momento que comenzó a fastidiarme. —Creí que se largaría con sus padres a Francia—Fue Ángela la que habló. —Eso creímos todos—Dijo Gabriela mirando hacia el primer piso. Estaba observando como una de las bailarinas de Pole Dance se sentaba en las piernas de un chico, el chico le susurró al oído y luego de esto se perdieron entre las personas. —Ese no es el chico nuevo, ¿Maison? —La mención de ese nombre captó mi atención, y volví mi mirada hacia el primer piso. Allí estaba cerca de los barandales llevaba puesta una camiseta blanca, haciéndolo ver más pálido, resaltando sus tatuajes, destacando su mata de cabello oscuro, estaba hablando con nada más y nada menos que con Karina. —Dios, no pierde el tiempo—Dijo Gabriela con desagrado. —Debe tener un cráter por v****a—Dijo Ángela riendo, y mientras Gabriela se unía. No me causó gracia el chiste aunque si, Karina solía ser promiscua, aunque su  crueldad es lo que más la define. Noté cómo la mano de Maison dónde portaba el colibrí tomaba la cintura de Karina acercándola más a su cuerpo, ella por su parte estaba más coqueta de lo normal y desde mi posición la noté en su delicado rostro que estaba nerviosa, cosa que me confundió un poco en ella. Desvié mi mirada cuando Maison le estampó un beso en los labios, me resultó algo incomodo seguir mirando. De pronto noté como dos botellas de vino blanco se posaban en nuestra mesa, junto con unas copas. —Listas para emborracharse—Exclamó una profunda voz a mis espaldas. El vino blanco era mi favorito y el de mi madre. — ¡Sí! —Dijeron las chicas al mismo tiempo que acomodaban sus escotes. Realmente las gemelas eran hermosas, con sus cabelleras azabaches onduladas y largas, ambas llevaban vestidos a juegos, si no las conociera tan bien hasta podría confundirlas , aún con sus bajas estatura eran esbeltas resultaban muy llamativas para los chicos puesto que eran muy hermosas, yo por otro lado podría llamarme linda no tan llamativa como las gemelas o la mayoría de las chicas, pero si algo linda. Me bebí mi copa muy rápido, me encantaba el vino blanco, d epronto sentí un jalón en mi mano, elevé mi mirada, Matty estaba de pie frente a mí. —Ven vamos a bailar— Dijo señalando con un gesto la pista dónde las personas estaban danzando. Moví mi cabeza en negación, quizás con dos copas más en mi sistema no me negaría a nada. Giró los ojos en molestia y me haló haciendo que me levantará. Comenzó a reírse, apretando su agarre en mi mano. —No te traje para que te quedes pegada a esa silla toda la noche— Dijo mientras me guiaba entre las personas, miré hacia atrás pero las chicas ya estaban hablando con otros chicos. — Te he notado estresada y cansada—Dijo mirándome de reojo noté la inquietud en sus ojos ámbar. — ¿Qué sucede, Olivia? —Inquirió.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD