CAPÍTULO 3

1293 Words
Sabía que Asher estaba tratando de conectarse mentalmente conmigo, pero miré el reloj y eran las 6 a.m. Hice como que todavía estuviera dormida, aunque mi loba me traicionaba completamente. —Solo háblale —alentó Lily. —Ya te dije. No voy a hacer eso. Él dejó la manada por mi culpa. Ahora que ha vuelto, no puedo enfrentarme a él —dije. —Todavía odio lo que le hiciste. Lo lastimaste —dijo ella. —Fue por su propio bien. Lo sabes bien —respondí. —¿Lo sé? ¿O finalmente estás creyendo toda esa basura que tus padres te han metido en la cabeza? —dijo ella. —Lily. Cállate y mantente al margen —respondí, bloqueándola en el fondo de mi mente. Me senté en la cama e intenté levantarme, pero caí al suelo porque mis piernas me fallaron. Estaban mucho más débiles de lo que pensaba. Fui lentamente al otro lado de la habitación y me paré frente al espejo y levanté mi camiseta. Tenía moretones por todo el cuerpo con heridas abiertas entre ellos también. Realmente me golpearon fuerte anoche. Pero también había quemaduras en mis muñecas y marcas en mis brazos y algunas en mis piernas también. Pero la marca en mi cabeza había desaparecido. Donde Spencer me golpeó. Tuve suerte con eso. Fui a mi armario y me vestí lentamente con una camiseta negra de manga larga, jeans y botas negras. Agarré mi mochila escolar y me aseguré de tener todo lo necesario para el día antes de salir de mi habitación. Bajé lentamente las escaleras y, por suerte, no vi a nadie en la casa. No sabía dónde estaban y no me importaba. Salí y me subí a mi coche y dejé la casa. Conduje una hora hasta el campus donde aparqué y empecé a dirigirme a mi primera clase. Algunas personas me saludaron y empezaron a agitar la mano y yo respondí, actuando como si nada pasara. También les sonreí y todo eso. Humanos y hombres lobo. Tenía varios amigos en la escuela. Bueno, supongo que eran más como conocidos. Tuve las tres clases hoy, lo cual era raro. Era el único día de la semana en que tenía las tres clases. Así que mi primera fue administración de empresas y finanzas antes de tener un breve descanso y luego tenía que ir a mi educación secundaria para convertirme en profesora de secundaria y luego mi clase de psicología. Al final del día me sentí completamente agotada mentalmente y fui a sentarme en mi coche. Me quedé sentada un rato pensando en tener que conducir a casa y en todas las razones por las que no quería volver a esa manada. Realmente no quería regresar a esa manada. Pero sabía que no tenía otra opción. Por eso mis padres se negaron a dejarme ir. Si me iba, no tendrían a nadie con quien desquitarse. Necesitaban mantener su saco de boxeo cerca. Conduje lentamente de regreso a la manada y me detuve afuera del comedor para poder conseguir algo de comer porque sabía que no obtendría nada en casa. Pero cuando terminé y salí, me detuvieron dos chicas con las que fui a la secundaria, Ingrid y Rose. —¡Trinity! —dijo Ingrid, sorprendida. —Sí —dije, mirándola confundida. —Lo siento. Es raro verte sin los gemelos alrededor —dijo. —No estoy con ellos todo el tiempo. Casi cada segundo, pero no cada segundo del día —dije. —¿Cómo están? —preguntó Rose. —Viven en el mismo pueblo. ¿Por qué no van y les preguntan ustedes mismas? —pregunté. —Porque tú los ves más que nosotras —dijo Ingrid. —Ustedes dos han estado enamoradas de ellos durante años. ¿Por qué no simplemente hablan con ellos? —pregunté. —Bueno, lo intentamos en la secundaria. Nunca realmente respondieron. Generalmente porque siempre estaban demasiado ocupados haciendo cosas contigo —dijo Ingrid, pareciendo un poco resentida. —Oh. Bueno, lo siento por eso. No me di cuenta. Nunca me dijeron que se acercaron a ellos —dije. —Bueno, nunca estuvieron interesados porque siempre estaban demasiado ocupados contigo —dijo Rose. —¿Qué estás tratando de decir? —pregunté, mirándola fijamente. —No estoy tratando de decir nada —dijo. —Eso es una tontería. Si piensas que hay algo entre los gemelos y yo, entonces estás equivocada. Somos amigos. Mejores amigos. Nunca ha habido nada entre nosotros. Así que, acéptalo —respondí bruscamente. De repente, Gage y Arlo aparecieron desde la calle y se notaba que Ingrid y Rose estaban realmente avergonzadas. Obviamente pensaban que habían escuchado toda la conversación y era posible que lo hubieran hecho. —Adiós Trinity —dijo Ingrid y ambas se fueron rápidamente. —¿Qué demonios fue eso? —preguntó Gage. —La misma historia, día diferente —dije. —¿Te están culpando porque no estábamos interesados en chicas en la escuela? —preguntó. —Exactamente —dije. —Lo sentimos por siempre usarte como excusa —dijo Arlo. —¿Por qué? Siempre fue la verdad. Siempre tuvimos planes —dije. —Eso es cierto —dijo. —No te preocupes. Puedo manejarlas a ellas dos —dije. —Eso espero —dijo. —¿Cómo estuvo la escuela? —preguntó Arlo. —Agotadora. Las tres clases en un día y no eran clases fáciles —dije. —Puedo imaginarlo —dijo. —¿Qué están haciendo ustedes dos ahora? —pregunté. —Vamos a casa. Dejamos nuestro auto allí, así que nos tomará más tiempo caminar a casa cuando papá finalmente llame —explicó Gage. —Inteligente —dije. —Vamos. Ven con nosotros —dijo Arlo, agarrando mi brazo y arrastrándome con él. Sin permitirme siquiera argumentar. Realmente no quería ir a la casa de la manada en este momento. —Tu hermano imbécil ha estado en la casa de la manada todo el día. Es tan jodidamente molesto. Ojalá Asher consiguiera mejores amigos —dijo Gage. —Dudo que eso vaya a suceder. Eran muy cercanos antes de que Asher dejara la ciudad —dije. —Sí. Hemos estado tratando de averiguar por qué Asher dejó la ciudad. No nos lo dirá —dijo Arlo, luciendo perplejo. —¿Qué quieres decir? —pregunté. —Quiero decir, simplemente se levantó y se fue. Fue hace un par de meses y no sabemos a dónde fue —dijo Arlo. —Sí. Fue extraño. Obviamente tenía algo en marcha —dije. —Sí. Supongo que sí. Pero está siendo tan reservado al respecto. Me está volviendo loco —dijo Arlo. —Quizás deberían dejar de ser tan entrometidos. No todo en la vida de todos necesita ser compartido. Probablemente sea personal —dije. —Sí. Supongo que sí. Aún me molesta porque hemos tenido que soportar a papá desde que se fue —dijo Arlo. —No hay nada malo con su padre. Solo les hizo dar un par de clases de entrenamiento para los niños más pequeños. No hay nada de qué preocuparse —dije. —Sí. Lo sé. Pero aún así fue una lata —dijo. —Te quejas demasiado —dije. Terminamos caminando pasando la casa de la manada y fuimos al campo de entrenamiento que estaba al lado de la casa. Estábamos bajando la colina hacia el campo, riendo y bromeando como siempre lo hacíamos cuando de repente percibí un aroma que olía absolutamente delicioso. Me detuve al ver a mi hermano Spencer frente a los aprendices, pero luego el otro chico que solo llevaba pantalones cortos deportivos se dio la vuelta y me miró fijamente. Tenía una intensidad tal en su rostro mientras yo estaba allí congelada, mirándolo de vuelta.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD