Capítulo 27Tomaré un baño de agua fría, necesito apagar el fuego en mi entrepierna, y lo peor tener que dormir con ella esta noche, me despojo de mi ropa y dejo que el agua fría sobre mi cuerpo haga lo suyo y al parecer funciona. Inmediatamente siento cómo todo dentro de mí se va calmando, suspiro, nunca había tenido que hacer esto, cierro mis ojos e intento pensar en otra cosa, elefantes, sí, eso funciona, elefantes rosas con faldas de tul, no puedo evitar reír, mi celular suena y me saca de mis pensamientos, cierro la ducha y salgo buscándolo por todas las bolsas del pantalón que andaba hasta que por fin lo encuentro. —¿Qué pasó, maldito? —digo al descolgar, luego de ver que se trata de David. —¿Qué tal la vida de casado? ¿Estás disfrutando? —la risa sarcástica de David del otro lado.

