Capítulo 58Conduzco rumbo a la oficina y David va saliendo de su casa en su Ferrari, toca el claxon y yo hago lo mismo, no, tampoco nos vamos a poner a jugar a los rápidos y furiosos en la calle, aunque… Pasa a mi lado bajando la ventana y esboza una sonrisa moviendo sus cejas, en instantes me deja a varios metros de distancia, acelero para alcanzarlo, puedo correr más rápido que él si quiero, pero… Luego recuerdo que tengo esposa, y es bonita, si me accidento y muero lo más probable es que dentro de un par de años se vuelva a casar con cualquier zopenco, eso no lo soportaría ni muerto, y si reencarno lo más probable es que recuerde eso, me dé un infarto y vuelva a morir. Mejor me calmo, no voy tarde. —¡Hey, Anderson! ¿Cómo que te quedaste atrás? —enuncia David, en la entrada de la empres

