Capítulo 60—Oliver. ¿Es en serio eso que piensas hacer? —David me mira enarcando una ceja mientras se cruza de brazos—. Es decir, ya estás casado. ¿Para qué? —Para que tenga un buen recuerdo, David. Para las mujeres eso es importante, todas sueñan con el día que les propongan matrimonio. Pero no le cuentes a Natalie porque le irá a decir y ya no será una sorpresa. David comienza a caminar de un lado a otro en el gimnasio. —¿Puedo estar ahí por si te rechaza? No quiero perderme nada. Esbozo una sonrisa. —No, no puedes, y no me va a rechazar. Tú ya has pedido matrimonio, así que quiero que me aconsejes. Él me mira con su entrecejo fruncido. —No me lo recuerdes, Oliver. Pasé vergüenza en un restaurante carísimo solo porque eso es lo que a ella le gustaba para que un mes después dejara

