Si bien Jade se sentía nerviosa desde que le abrí la puerta de mi casa, con esa pequeña broma logré que soltara pequeñas risas. Sí, tal vez lo que tenía que hablarme era algo muy serio, probablemente algo sobre las reglas de la estúpida manada, pero no quería que mi amiga, mi única amiga se sintiera presionada, digo, ella no tenía la culpa que su idiota alfa tuviera la mentalidad de un niño de cinco años. Si era lo que pensaba, muy probablemente el maduro de su alfa le había encomendado la tarea de ser mensajera y ella tendría que decirme algo que no me gustaría saber. Eso hacía que el vaso de rencor que le tenía se llenara un poco más.
– Mira, voy a lavarme la cara y cuando vuelva te escucharé seriamente, lo prometo.
Comprobé que ella estuviera de acuerdo y fui a lavarme la cara. Mientras lo hacía la voz de Jade sonó fuerte.
– ¡Abi! ¡te llegó un mensaje!
– ¡Léelo por favor! ¡mi clave es 1702!
– ¡Ok!
Después de eso me concentré el lavar super bien mi rostro. Ya se notaba mi piel un poco maltratada por las tantas veces que me maquille y desmaquille solo por el bien de Isabelle “tranquila querida mía, hoy te engreiré y mañana será como si nunca te hubieran maltratado así” intenté no pensar en el idiota de Benjamín que decidió no comunicarse conmigo, intenté no pensar en Isabelle y sus exigencias locas. Hoy sería el día de relajarme. Mientras volvía a la sala, secándome el rostro, noté que no había ningún ruido lo que me causó extrañeza.
– ¿Jade? Oh, ahí estás, qué… ¿Jade? ¿Estás bien?
Me acerqué muy preocupada a una Jade muy pálida, se encontraba sentada en el sofá con la mirada en mi celular y con el rostro pálido, como si hubiera visto algo que la asustó demasiado. Al acercarme vi que tenía puesto el rostro de Isabelle y me reí.
– Ella es Isabelle, es la cliente exigente que tengo ahora. Es bonita ¿no?
Jade me miró nerviosamente, abrió la boca y la volvió a cerrar. Se notaba que quería decir algo, pero no sabía cómo hacerlo y eso francamente me preocupaba demasiado.
– Jade, cálmate. Me estas preocupando.
– Cómo…¿cómo dices que se llama?
– ¿Ella? Isabelle Summer, me dijo que se iba a comprometer el 1 de abril y que deseaba que la maquillara para ese evento. ¿por qué? ¿la conoces? ¿no me digas que es una psicópata? Dime que mi vida no está en riesgo.
Jade iba a abrir la boca, pero un ruido en su celular nos hizo olvidar todo. Cuando pusimos las cámaras de seguridad, también le pusimos al cajón donde tenían el dinero de emergencia un artefacto que estaba conectado al celular de mi amiga. Si ese cajón se abría, el celular de Jade sonaría indicando que alguien estaba en el estudio.
– ¿Alguno de tus trabajadores tiene que limpiar hoy el estudio?
– No, ninguno. Y Ryan no vendrá a casa hasta la noche. ¿tú crees que…?
– Amiga, creo que hoy es el momento de atrapar a nuestro ladrón.
°°°
– Amiga ¿estás bien?
– Yo…¿Ese es Ryan y Benjamín?
Sí, fue una revelación saber que Ryan era el ladrón que se estaba llevando el dinero sin decírselo a Jade (nótese el sarcasmo). Pero al momento de conectar con la cámara del estudio con mi laptop y ver que ahí estaba Ryan contando el dinero del cajón en cuestión y Benjamín sirviéndose un vaso con alcohol, las dudas se resolvieron. Los dos estaban en silencio, cada uno haciendo lo suyo.
Benjamín tomo asiento en el sofá mientras esperaba que Ryan terminara con lo suyo. Apenas vi a ese alfa idiota mi corazón latió descontrolado, odiaba sentirme así por alguien a quien no le importé más que para pasar el rato y no escribir un mensaje. Luego miré al otro idiota y la ira aumentó considerablemente ¿cómo se atrevía a engañar así a mi amiga? No me extrañaría que ese dinero lo estuviera usando para alguna amante.
Miré a mi amiga quien observaba la pantalla de mi laptop como un ciervo frente a las luces de un auto, pobre cervatillo. Se notaba claramente que no esperaba eso de su esposo, lo cual me sorprendió, pero desde lo que pasó en nuestra salida de chicas ya lo intuía. A lo largo de mis propias experiencias y las experiencias que pude ver de gente ajena, vi que las relaciones no eran duraderas, el ser humano solía ser ambicioso, buscaba siempre algo más y se aburria. Uno no podía confiar ciegamente en alguien, entonces no entendía por qué esa fe ciega a su esposo, pero al enterarme que eran otra especie, esperé que yo estuviera equivocada, después de todo se trataba de una r**a monógama por naturaleza, los lobos eran así. De verdad esperaba que mis dudas sean infundadas y que solo se tratara de una mala comunicación entre ambos, pero como buena escorpiana de noviembre, tenía mis dudas. Intenté consolar a mi amiga acariciándole el brazo y la mirada que me devolvió hizo que mi corazón doliera, creo que en el interior ella también estaba pensando lo mismo que yo.
– Por qué…¿por qué tomaría dinero sin decirme? Yo no hubiera dicho nada si me lo dijera, yo no entiendo…
– ¿No está tu esposa?
Nuestra mirada volvió a la laptop, las dos en silencio observamos todo lo que pasaba, estuvimos calladas, sentadas en mi sala mirando la laptop, como si al hacerlo, los dos hombres que nos daban problemas no se darían cuenta que estábamos ahí espiándolos.
– No, mi mayordomo me llamó diciendo que había salido a la casa de Abigail.
– Oh, ¿sigues dándole sobornos a él y a todos los que trabajan aquí? Porque te digo que Jade no es tonta, en algún momento se dará cuenta que tienes muchos secretos. Lo que me lleva a preguntar ¿Ya le dijiste sobre Lilith y su embarazo?
Ay Dios, que no sea lo que pienso que será. Mi mente volaba mientras veía a un Ryan correr hacia la puerta del estudio y abrirla vigilando que no haya nadie escuchando afuera. Al no ver a nadie la volvió a cerrar y se sentó frente a Benjamín.