ABIGAIL Era el colmo, él acabó de destrozar mis mallas. Claro que no era por el dinero porque se podía conseguir muy barato, pero era por el hecho que él rompió una prenda mía. “¿tu incredulidad es por las mallas rotas y no por su arrebato de celos y su decisión de follarte?” Bien, mis prioridades estaban algo desordenadas, pero pasaron muchas cosas hoy y no sabía cómo procesarlo todo al mismo tiempo. Primero, Benjamín me dice que no me acerque a él, prácticamente me dijo que era una apestosa (no exactamente con esas palabras, pero ajá, se entiende) y cuando intento hacer eso y buscar una sana diversión en un intento de olvidar a este hombre tan irascible y bipolar, me aleja de una posible noche caliente (no es que le iba a decir que sí a aquel desconocido porque libre soy, pero no fáci

