Capítulo 6

1714 Words
ABIGAIL Mantén la sonrisa, mantén la calma, eres adulta, puedes con esto. Ese fue mi mantra mientras me acercaba a ese espécimen de hombre. No sé qué pasó con mi cuerpo, pero apenas mis ojos se posaron en él fue como si algo dentro de mi se encendiera, el fuego que estuvo apagado se encendió y llameó más y más a medida que me acercaba a ese hombre. Cuando bajamos, Jade me había señalado quién era su esposo. Juro que le eché un vistazo, pero mi mirada se fue al hombre que estaba a su lado. ¿1.90 tal vez? Hombros anchos, cintura delgada, ese hermoso cuerpo envuelto en un traje n***o exquisito. Mi mirada fueron a sus manos las cuales estaban arreglando su corbata y Dios, esas manos bien podrían adornar mi cuello. Pequeñas venitas se mostraban en el dorso y yo juraría que se extendían mucho más arriba. Sus manos estaban semicubiertas por tatuajes. No podía ver claramente qué era, pero era sexy. Subí más y me encontré con un hermoso cuello tatuado en la parte de atrás, me di cuenta porque pequeñas alas sobresalían y abrazaban esa deliciosa manzana de Adán por ambos lados. Seguí subiendo. Quijada con un hoyuelo. Más arriba. Nariz griega y pómulos definidos. Una bonita oreja perforada con un pendiente n***o colgando de ese lugar que le daba un toque más rebelde. Un poco más arriba. Me encontré con un par de ojos marrones que claramente se oscurecían mientras más nos mirábamos, espesas pestañas y gruesas cejas imperturbables. El cabello, corto por los costados, largo por el medio y bien peinado hacia un costado le daba un aura de “no jodas conmigo”, un hombre que parecía ser la encarnación del control, el poder y la sexualidad. Yo solo podía imaginarme quitándole toda su ropa y averiguar cuantos tatuajes tenía y besarlos por horas. Con disimulo, presioné mis piernas entre sí, el dolor dulce me recorrió. Nunca me había sentido así por alguien, ni siquiera por mi ex infiel. Pero es que él se parecía a mi sueño hecho realidad. Siempre comenté que no tenía un tipo específico de hombre, con que fuera más alto que yo, fuera tan fuerte como para cargarme, llevara tatuajes y le gustara los piercings, me daba por servida. No es que tuviera que cumplir con todas, me bastaba si solo cumplía con una o dos y eso sumado al hecho de que me mantuviera interesada en alguna charla era lo que me hacía querer volver a verlo o no. Pero este hombre, este hombre simplemente cumplía con cada una de las especificaciones. Aun no estaba segura sobre si me podría cargar, pero estaba segura que cumplía con aquello sin esfuerzo. ¿era porque hacia un tiempo que no tenía sexo? Con mi ex dejamos de tener intimidad meses antes que lo descubriera siendo infiel. ¿qué tan bien se movía este desconocido? De repente las pulsaciones de mi núcleo aumentaron ante esa imaginación. Seguramente él era de los que no te dejaban descansar en toda la noche ¿lo haría duro y rápido? ¿o tal vez lo haría suave y lento? ¿le gustaba dar nalgadas y castigar? Digo, yo no lo probé, pero le diría que si a que me castigara y esa gran mano chocara contra mi culo. Sentí mis pezones ponerse duros y estuve consciente que mis bragas negras estaban mojadas. Las fosas nasales de ese sexy desconocido se agrandaron en cuanto llegamos a ellos y eso solo hizo que presionara más entre mis piernas en un intento por aliviar ese dolor. Ese hombre desvió la mirada y yo hice todo lo posible para no gimotear, me decepcionó ver que sus ojos ya no estuvieran puestos en los míos. Pero su ceño fruncido hizo que poco a poco ese lívido que sentía por él fuera disminuyendo ¿me estaba analizando? Sí, me di cuenta que me estaba recorriendo con la mirada, no mi cuerpo, sino mi rostro, mis orejas, mi cabello morado y una decepción recorrió su mirada. Me sentí avergonzada, no lo conocía, él no me conocía, no sabía su nombre, él no sabía el mío, no sabíamos nuestras historias, pero me avergonzaba que él pudiera avergonzarse de mí ¿era mi aspecto? Dios, ¿él era igual que esos otros hombres que buscaban a la mujer “perfecta”? No me di cuenta en qué momento Jade fue hacia su esposo, solo desvié la mirada hacia ella en busca de algo más que ver, no podía soportar seguir viendo la decepción es esos ojos marrones desconocidos que sabía que no debía importarme, pero por alguna razón me importaba y mucho. Jade me miró y se sonrojó a modo de disculpa. – Oh, amor y al…ehm, Benjamín. Te presento a Abigail Cooper, es la hija de Alice Callahan. Abi, él es Benjamín Black, es el líder de nuestro pueblo y el celebrado de este evento. Mis ojos se abrieron en sorpresa yendo de nuevo a ese rostro que me cautivó apenas lo vi ¿él era el líder del pueblo? ¿no era demasiado joven para eso? No sabía sobre política, pero en los pocos que estuve, me di cuenta que un patrón se repetía, los más poderosos eran los más viejos, los más calvos y los más panzones. Él no cumplía con ninguno de esos requisitos. – Así que ella es la hija de la hija pródiga. En otra ocasión, su voz ronca me hubiera hecho mojar de nuevo mis bragas y me hubiera derretido en el lugar, pero el tono sarcástico y mordaz que usó no me gustó para nada. “Mantén la sonrisa, mantén la calma, eres adulta, puedes con esto.” Esta vez recité nuevamente mi mantra, no para mantener mi excitación controlada sino por no abrir la boca y decir algo igual o más mordaz. ¿cómo se podía pasar de un deseo tan fuerte a no querer asesinar a una misma persona en menos de diez minutos? Coloqué mis manos en mi espalda, presionando una con otra, las quería ahí por si a lo largo de esta conversación me daban ganas de ahorcar a alguien. No me importó que en el proceso mis senos se alzaran y la mirada de ese tal Benjamín bajara y se oscureciera ante la vista que yo le estaba dando. “puedes mirar porque como el infierno no tacarás a mis nenas” pensé mientras sonreía como siempre había sonreído cuando me encontraba a alguien estirado que necesitaba que le bajaran los aires. – Un gusto, Benjamín. ¿disfrutas de la vista? Benjamín se tensó en cuanto me escuchó. Años en este tipo de eventos me enseñó la manera perfecta de molestar a los de su clase. Primero, nunca los llames por su apellido y segundo, no les hables de “usted”. Este tipo de gente estirada prefieren un trato más cordial “un gusto en conocerlo, como está usted” ese tipo de mierdas solo alimenta su ego y la sumisión les encanta por lo que si quieres molestarlos tutéalos, sé confianzuda, que piensen que no tienes modales. Después es ponerlos en un aprieto, ellos odian que su reputación sea manchada y lo que quería era que se diera cuenta que sabía que me estaba viendo las tetas, obviamente un hombre tan importante como él no podía ser visto viendo tetas. Una vez lo tuve, le di mi sonrisa más inocente. – Jade y yo hicimos todo que estuvo en nuestras manos para que el salón estuviera bien preparado y decorado. Espero esto sea de tú gusto, Benjamín. “No jodas conmigo porque yo también puedo jugar” eso quería decir con mi mirada en cuanto la de Benjamín se cruzó con la mía. Apretó los dientes y nuevamente la máscara fría y chulesca apareció cubriendo lo irritado que estaba. – ¿Usted ayudó? Vaya, me alegra que tenga algo de gusto. No es por nada, pero usted se ve tan…colorida y diferente a nuestras mujeres aquí que cuando Ryan dijo que usted ayudó y la vi pensé que sería una fiesta de disfraces. Espero su llegada sea corta, no deseo que contagie a mi gente con sus gustos tan…interesantes. – Ben. – Benja. Ryan y Jade intentaron detener las palabras de su representante de pueblo. Pero el daño ya estaba ahí. ¿me había querido decir que era como una enfermedad? ¿se podía ser tan machista? Mantén la sonrisa, mantén la calma, eres adulta… – Abi, lo siento. Benja seguro está cansado y no quiso decir aquello. – No te preocupes Jade, soy experta fingiendo que la opinión de los demás me importa. Jade abrió los ojos en sorpresa y miró preocupada a Benjamín que parecía tan estoico y desinteresado si no fuera porque apretaba las manos en señal de ira contenida. Le di mi mejor sonrisa sin dejar de mirarlo. – ¿Sabes? Estoy impresionada: nunca he conocido una mente tan pequeña en una cabeza tan grande, me pregunto si será tan pequeño como… No terminé de hablar y levanté mi dedo meñique mientras lo miraba con mucho interés, luego miré a Benjamín y bajé la mirada hasta su entrepierna, haciendo sonar un chasquido en clara decepción. Mi mirada volvió a una Jade sorprendida, no pensaba que me portara así con su líder de pueblo y como un demonio, yo tampoco lo esperaba, pero él me estaba buscando y pues terminó por encontrarme. Yo no tengo la culpa. – Jade, cariño. Creo que me tengo que ir ahora, estoy un poco cansada ¿nos vemos mañana en el gimnasio? Tras el asentimiento de una sorprendida Jade y un movimiento de cabeza de un Ryan que claramente quería reír. Mi mirada se dirigió a Benjamín quien se notaba claramente enojado y yo disfrutaba verlo así. – Diría que fue un placer, pero no soy mentirosa. Y con eso me fui contoneando mis caderas disfrutando de mi pequeña victoria. ¿él pensaba que por ser líder de pueblo podría hablar de mi forma de vestir y mi forma de ser? Pues estaba equivocado, tal vez otras mujeres sean sumisas frente a él y le acepten todo, pero yo no. Estaba jodidamente equivocado si pensaba que aceptaría su mierda.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD