¡Karan! ¡Suraj! ¡Dios mío! —exclamó Tara mientras Karan y yo nos masturbábamos delante de ellos. Disha me miraba hipnotizada mientras yo seguía acariciándomela. Tara también observaba la enorme polla de Karan; sus labios brillaban con su semen mientras la contemplaba con avidez. ¡Abran la boca! ¡Las dos! ¡Prepárense para tragarnos el semen! —susurró Karan con voz dominante mientras Tara y Disha nos miraban y asentían sumisamente. Tara y Disha separaron los labios con entusiasmo mientras Karan y yo nos preparábamos para descargar una enorme cantidad de semen sobre sus caras y tetas. Karan y yo gemimos de placer mientras nuestras pollas se contraían y un semen espeso y cremoso empezaba a brotar de ellas. Disha me miró, sorprendida, cuando mi polla estalló y empezó a escupirle una buena can

