Al entrar en la oficina, acerqué a Pooja Didi con picardía. "Didi, creo que ya hemos trabajado bastante por hoy. ¡Me apetece un capricho!", susurré mientras la besaba en las mejillas. Pooja Didi hizo un puchero con una sonrisa seductora y me rodeó el cuello con sus brazos. "Suraj, has sido un buen chico hoy. ¿Qué tipo de regalo se te antoja?" —¡Te deseo! Quiero lamerte el coño y hacerte correrte —susurré mientras la besaba con ansias, mi lengua deslizándose por la de Didi. Pooja Did sonrió y se apartó sin aliento. "¡Te lo has ganado, cariño! ¿Pero no es demasiado arriesgado?", susurró Didi. Sonreí y empujé a Didi a su silla mientras me agachaba bajo el escritorio. "Didi, estamos en la trastienda, recuerda. ¡Nadie vendrá aquí!", susurré mientras le abría las piernas y comenzaba a subirl

