#Mis dos amores#
NARRA DEREX
Al ver a la muchacha con sus hombros descubiertos, me doy cuenta el enorme parecido que tiene con Maya y Pamela. Su pelo n***o, sus ojos inocentes, su boca en forma de corazón, sus pecas, su sonrisa.
La imagen fantasmal de mis dos amores cruzó mi mente para torturar mi alma.
¡Derex por favor!
¡Por favor!
Las dos súplicas en dos momentos distintos vino a mi mente como una tormenta.
—Perdón, pensé que eras otra persona—dije, la muchacha frunció el ceño.
—No te preocupes—me sonrió, aquella sonrisa fue tan similar a la de Pamela que me dejó asombrado.
Me alejé haciendo una mueca de disculpa, aunque mis pensamientos estaban allí, pendiente de ella. ¿Quien eres? ¿de dónde saliste?
Volvi al café bar pero esta vez me senté pegado a la ventana a la espera que ella se marchara, cuando lo hizo, la seguí.
Puse el rastreador para guardar la dirección a donde íbamos, mi auto perseguía a un coche pequeño blanco bastante juvenil.
¿A dónde vas linda?
Después de curvear un par de veces, finalmente el auto se detuvo en varios lugares.
Librería, restaurante, tienda de dibujo.
¿Te gusta el dibujo señorita?
El recuerdo de Maya llegó a mi mente:
Me gusta dibujar.
Apreté con fuerza los puños mientras esperaba, hasta que salió de la tienda de dibujo continuando su camino.
Otra vez lo estaba haciendo, otra vez estaba acechando, otra vez estaba buscando el reemplazo de Maya.
Seguí conduciendo con determinación, la adrenalina en mi cuerpo era muy marcada, el impulso de hacer lo que estaba haciendo estaba en mi naturaleza pecaminosa. Perseguir, seguir, rastrear, olfatear era lo mío, era lo que Jhonny Stank hacía por el día.
Yo, Jhonny había elegido a Maya, la había querido a mi manera, era capaz de matar por ella, sin embargo, ella nunca me amó, lo quiso a él, prefirió a Dante ante todas las cosas.
Derex Salvatore si había escogido a Pamela, y al igual que yo había terminado con el corazón roto, y con la mujer muerta.
Tenia que ser cauteloso para que Derex no se diera cuenta de mi nuevo interés romántico, ya que él era vengativo, malo por naturaleza, manipulador patológico, y mentiroso. Sin embargo, sé a la perfección que sin él, yo no existo.
Yo, Jhonny Stank, cargué con la mierda de Derex, sus traumas, los desprecios, su falta de empatía. Soy la parte sociable de él, la que se enamora, la que empatiza, la que finge. Tomó posesión de su cuerpo todos los días, sin embargo, por las noches despierta la verdadera bestia, el monstruo que habita en este cuerpo listo para asesinar, aniquilar, torturar, ejecutar, y hacer lo que bien le parezca.
Algunas veces despierto bañado en sangre, con cuerpos despedazados a mi alrededor, tratando de recordar que sucedió, no obstante, leves recapitulaciones que mi mente me proporciona me muestra la maldad de Derex Salvatore.
Trastorno disociativo de la personalidad.
Este personaje llamado Jhonny Stank es parte de ti Derex, tú lo creaste, tú le das poder, le das el permiso para que se posesione de ti. ¿Sabes por qué? porque una parte de ti quiere ser bueno, quiere ser normal, quiere empatizar, amar.
Yo estaba allí cuando el psiquiatra le dijo eso a Derex, lo podía escuchar un poco lejano, distorsionado, como si estuviera flotando fuera del cuerpo, lo cierto, es que existo, y existo gracias a él, por lo tanto, debo protegerlo a él, a Derex.
La chica se baja del auto cuando estaciona en una Casa Blanca, grande, lujosa. Mi impresión es que tiene dinero, es de buena posición económica. Ella esta sola en el auto, no me di cuenta cuando bajó el otro chico, rayos, me perdí tanto en mis pensamientos que dejé ir a un objetivo.
Veo como la muchacha entra a la casa, y espero ahí en el auto por horas, imaginando lo que pudiera haber allí adentro. Me hizo acordar la casa de los Salvatores, la estructura, como era por fuera, el pintado, si pudiera decir que era la misma casa quizás me llamarían loco.
Cierro los ojos...
Hijo...
La voz de Sandy es tan audible que se me eriza la piel.
—¡Estas muerta maldita!
No me caía bien Sandy, esa perra trató de deshacerse de mí sometiendo a Derex bajo medicamentos, me alegro que este muerta quemándose en el infierno.
Cae el atardecer, sé que es hora de regresar, maldigo entre diente porque Derex tomaría posesión de su cuerpo, y yo me iría a dormir. Le doy un último vistazo a la casa antes de marcharme.
—¡Volveré por ti!
Conduzco, alejandome lo más que pueda para que Derex no sospeche, hasta que finalmente me detengo en el café bar.
##
Respiró hondo, veo el espejo del retrovisor, mis ojos tienen lentes de contacto, y mi pelo está pintado de n***o. Woo, Jhonny si tienes imaginación. Miró a mi alrededor con desprecio, a las persona que entran en ese café bar como hormigas ingenuas, por alguna razón me siento cansado, me duele el pecho, a veces me falta el aliento, el aire, respirar me está costando.
Maldito Jhonny anda a un hospital.
Bajo del carro, quiero tomarme algo, un vodka para relajarme, vigilar, buscar una presa fácil. Soy encantador, atractivo a la vista de cualquier mujer, alguna se acercará y marcara su destino esta noche.
Entro al café bar "arcade" hay videojuegos en este lugar por lo tanto hay muchos adolescentes. Hay una en particular que me llamó la atención, siempre llega a eso de la 7 de la noche y se marcha como a las 8. Es pelirroja, con ojos azules. Su color de pelo me recuerda tanto a Pamela.
Bufo, sentandome en una mesa, cazando, mirando a todos lados. Rio para mi mismo porque esta bola de inútiles ni se imagina que un asesino está entre ellos, son tan patéticas las personas, los odio con toda mi alma, los detesto tanto que si pudiera los mataría a todos.
—¡Señor!—me sorprende una voz femenina. Alzo mi vista para ver a la mesera rubia—. Este whisky es para usted.
—No he ordenado nada—digo con cortesía, tratando de pasar desapercibido por esa rubia de ojos lindos. Si pudiera destriparle el corazón, arrancarle los ojos.
—Señor, ¿puede oírme?
claro que te escucho perra.
—Si, lo siento—sonreí.
—Esa mujer—señaló un puesto vacio—. Oh, ya sé fue. Bueno, ella le paga este Whisky.
—¿Ella?
—Si, con permiso.
La mesera deja el whisky en la mesa, lo miro con desconfianza, no tomo whisky, me gusta más el vodka, Johnny si toma whisky.
Mi mente traicionera me ubica en ese momento:
—Me recibes un trago para hacer las pases, ya sabes, "limar perezas"—sonríe Jhonny impaciente.
—No bebo nada de alcohol.
—Oh vamos, solo por hoy. Y te prometo no volver a molestarte.
Ella suspira, termina asintiendo. Nos preparan un Whisky, ordenó Jhonny, era parte del plan, él iba a disfrutar con ella.
—¡Salud!
—¡Salud!—dice. Bebe de un solo golpe, carraspea. Tan inexperta la niña.
—Muchas gracias profesor Stank.
—Pensé que te gustaba—suelta Johnny de repente, es especialista para hacer drama donde no lo hay.
—¿¡Perdón!?
—Coquetebas conmigo y ahora te haces la desinteresada.
—Nunca coqueteé con usted. ¡Estoy casada!
—¿Y? Muchas mujeres les son infiel a sus esposos —Maya tan ingenua pela los ojos —. Yo sé que te gusto. Te he pillado mirándome, deseando estar conmigo de la misma manera que quiero estar contigo.
—¡Esta loco!—comienza a caminar, a esas alturas la bebida le debe estar haciendo efecto, Sasha tenía que hacer su trabajo.
—Si no te gustaba, ¿por qué aceptabas mis invitaciones?
—Por cortesia.
—Segura Maya. No creo que sea por cortesía mi amor.
Me levanto de golpe del asiento, algo anda mal, lo percibo, ¿quién era la que le envió ese whisky?
—¿Quien eres?
☆☆☆☆
Mis amores, les dejo este capítulo, espero que les guste. Leanlo, comenten, dejen sus opiniones. Agreguen esta novela a sus bibliotecas. Esta historia es más corta. También les ánimo a leer: Fuimos música, es una novela, con pinceladas de erotismo, romance, drama, tragedia, es de época, y quizás le guste la temática, la trama de la misma.
Por alguna razón, estoy muy inspirada en esa historia y estoy actualizando hasta tres capítulos diarios. Así que vayan a darle amor.
Los quiero mucho, y les mando un beso posesivo. jejeje. Nos vemos en otra de mis historias.