"Por ambicioso".
Se repetía dentro de mi mente esa frase.
Mientras caminaba por la calle recordando las razones... miento, la razón por la cual renuncié a ese trabajo.
***
- Oye, necesito que me cubras mi turno mañana en la noche. - me dice un hombre de baja estatura, semicalvo y regordete de unos 55 años mas o menos. - ¡Ya pe, flaco!
- No seas pendejo pelao. Mañana es domingo. - le respondo.
- Escucha, si lo haces te ganarás la confianza de todos. Es para la limpieza de las áreas administrativas.
- No puedo entrar allí todavía, no me quieren dar las llaves...
- ¡Esas son webadas! Yo te las voy a dar. Vienes a las 10 de la noche, total los domingos no hay ni mierda. Hasta mas temprano puedes venir. A las 7 esta bien ¡7 de la noche!
- Puta madre pelao, eres bien jodido.
- Voy a tirarme a una chibola bien rica pe flaco. Y mi esposa no debe enterarse. Por eso le saqué plan para este domingo, mi esposa va creer que estoy chambeando.
- Esta bien pelao de mierda. Oe pero me recomiendas ah. Quiero dejar esta mierda. Sé algo de computadoras, puedo entrar como digitador o una huevada así.
- Esta bien, yo le hablaré al jefe bien de ti. Oe flaco ¡Gracias!
Sí, así fue. Mientras me cambiaba en la sección de casilleros para el personal de servicio, así fue como llegué a ese acuerdo. Es algo normal en estos trabajos cubrir a un compañero.
Pero... lo que me sucedió no fue nada normal...
Y llegó el domingo.
Eran las 7 de la noche cuando llegué al colegio. Abrí la puerta suavemente y entré. No me gusta hacer mucho ruido cuando abro y cierro estos portones metálicos.
Con una linterna me ayudé a llegar a la sección de los casilleros del personal de mantenimiento. Encendí la luz y me cambié.
Salí con mi escoba, una cubeta llena de agua, un estropajo y dos botellas de deodorizantes y desinfectantes, llevaba unos grandes guantes puestos en las manos y botas en los pies.
Me dirigí hacia las oficinas administrativas... y no reparé en un detalle...
Las luces estaban encendidas.
Llegué a la puerta de la dirección académica, dejé la cubeta, las botellas de deodorizantes, la escoba y el estropajo en el suelo y busqué las llaves en mi bolsillo. Al encontrarlas pues elegí una y la usé para abrir la puerta y acerté porque se abrió la puerta y yo la empujé para retirarla completamente hacia un lado...
Y miré hacia adentro... sorprendido de entrar allí por primera vez...
Y me sorprendí mas...
Porque había alguien allí...
Una joven alta y delgada de cabellos rubios que me miraba inclinada sobre uno de los archivadores... al parecer estaba revisándolos...
Me miró sorprendida... su piel clara y sus ojos azules me daban la impresión de estar viendo a una muñeca o algo así... lo hermosa que era.