SIENA
Desperté en mi cama semi desnuda, mi cabeza dolía y mucho, de seguro por la jaqueca, recuerdo haber tomado y demasiado.
Solté un suspiro largo e ignorado el vestido en el suelo de la habitación me introduje en el baño, lo recuerdos de lo suecedido ayer llegaron como cascada.
Salí de la habitación dejándolos allí, afuera mi madre estaba de pie con el rostro lleno de pena, ella lo sabía. Negué al verla y caminé hasta la salida trasera.
Al parecer la única tonta que no lo sabía era yo, no quise detenerme a escuchar otra tanda de disculpas qué no iban a resolver nada, por que nada de lo que ninguno de ellos dijera iba aliviar la agonía dentro de mí.
Me habían traicionado y de la peor manera, todavía lo pienso y me cuesta asimilar cómo fue que ellos fueron capaces de hacer algo así. No les dolió ni un poco dañarme, como fue que se involucraron, mientras yo me hacía ilusiones ellos mantenían una relación clandestina. Carlos venía conmigo después de…. Me sentí asqueada, sucia.
Aunque últimamente la intimidad brillaba por su ausencia lo atribuí al estrés, a los nervios y todo lo que pasaba a nuestro alrededor, no quise ver, o sencillamente no me dio la gana de hacerlo.
Tomé las llave de una de las camionetas y me alejé de ese lugar, recorrí las calles por horas, mis lágrimas no se detenían y la opresión en mi pecho muchos menos. Sentí el impulso de estacionar y llorar hasta casarme, pero no, no me lo permití, no lo merecían.
Estacioné fuera de un pequeño bar, la mirada de todos se posó en mí, supongo que no era normal ver a una mujer vestida de novia entrar, sentarse en la barra y pedir una botella de whisky. Tomé y tomé como si no hubiera mañana, solo quería anular el dolor en mi pecho.
Solo recuerdo que alguien se sentó a mi lado, era un hombre, pero no logró recordar su rostro. Solo sé que me acompañó un rato y después nada, solo desperté aquí.
Terminé de llegar al baño y casi me caí al suelo al ver en mi pecho marcas de succiones, eso no se hizo solo, ¿Acaso yo? ¡Me acosté con ese hombre!
Me paralice unos segundos y traté de recordar, pero no nada, no había nada en mi memoria. Con reproche a mi misma tomé una pastilla del día después, no quería sorpresas, mucho menos ahora.
Decidí dejar de pensar en lo que pasó y me enfoque en cómo llevaría mi vida desde ahora, por suerte tenía esta lugar, había pensado en venderlo pero Carlos insistió en que no lo hiciera y ahora se porque, el maldito sabía que no habría boda, eso es lo que más duele, los dos sabían que no se realizaría pero aún así me dejaron seguir con los planes.
Tomé el móvil y salí por un poco de agua, un sin números de llamadas y mensajes. Muchos de mamá, otros de Alec, incluso de Carlos, los archive todos no quería saber de ninguno de ellos, ni siquiera de mamá, en el fondo sabía que ella estaba enterada y desde hace mucho, Alec siempre le contaba todo y me rehusé a creer que esto no, lo supo y tampoco fue capaz de decirme.
Solo respondí los mensajes de Susan, mi amiga.
Mientras esperaba respuesta y me preparaba un café mi mirada se posó en una nota sobre la pequeña mesa en la sala, sobre ella había un rosa, después de mirarla extrañada por unos segundos la tomé.
“Fue un placer conocerte, eres maravillosa”
“Dudo poder sacarte de mi cabeza”
Leí el contenido una y otra vez, estaba escrito a mano, pero no había más, ni un nombre o un número donde llamar.
Tomé asiento e intenté recordar qué había hecho, con quien estuve, lo traje aquí, sabe donde vivo y como entrar, esto es demasiado me reproche.
“—No deberías llorar, al final saliste ganando —Aquella voz gruesa llegó de golpe —Eres hermosa Siena y ahora eres libre para estar con alguien que puedas darte lo mismo que tu das"
Una mano fuerte y poco rústica acarició mi mejilla y después sus labios tomaron los míos, mi cuerpo sufrió espasmo ante la invasión de su lengua en mi boca, la succión en mi labio inferior fue tan exquisita que sentí empaparme.
Llevé mis manos a mis labios mientras la sensación causada por ese desconocido me volvía a invadir, ¿quién fue? ¿con quien estuve? Aquel recuerdo, ya no estaba en el bar ¿En donde más fuí?
Rato después Susan llegó, tenía una mirada de preocupación y pena que dolió, después de todo ella había sido testigo de mi supuesta felicidad, me vio en el momento más feliz de mi vida y ahora le tocaba hacerlo en el más bajo.
—Te quiero mucho —Fue todo lo que dijo al abrazarme —Debiste decirme, hubiese estado contigo.
—No pude quedarme, solo pensé en huir de allí —Le dije secando mis lágrimas.
—Lo entiendo, pero ¿cómo pasó?, Creí que amabas a Carlos ¿por qué cancelaste la boda?
Escuché aquella pregunta y sentí mi cara distorsionarse, que yo había cancelado la boda, acaso esa fue la excusa que dieron.
—¡Yo no cancelé ninguna boda! —Le aseguré —Carlos me terminó porque tiene una relación con Alec.
—¡Qué! —Susan exclamó con sorpresa —!Es broma! —Negué con los ojos llenos de lágrimas —Tu hermano….¡Son unos malditos! —dijo indignada.
—Imaginaras como me sentí al saber, no tuve cabeza para nada más que solo salir de allí… No se que voy hacer ahora Susan, mi vida estaba perfectamente planeada, en estos instantes debería estar en Italia disfrutando de mi luna de miel y en cambio.
—Dejalo salir Siena, saca todo ese dolor. No hay pena que dure toda la vida, esto pasará y tú serás muy feliz —Negué a sus palabras.
—Lo dudo, pero intentare. Por ahora me enfócare en trabajar y en ser mejor para mi misma. No me interesa nada más.
—Eso es un inicio, ya llegará un amor lindo para tí —Volví a negar.
—No quiero saber de amor nunca más. Nunca volveré a dejar a nadie entrar de esa manera a mi vida, no dejaré que alguien vuelva a jugar conmigo y luego destruirme.
Le dije determinada, y aquello era un juramento a mi misma. Nunca más volvería a amar a nadie.
Llegada la tarde el timbre sonó, Susan volvió con una caja de chocolates y empaques de comida, la vi sonreír mientras leía el contenido de la nota.
“No puedo sacarte de mi mente, fue una noche increíble. Espero ansioso por volver a verte”
—En serio necesitas recordar lo que hiciste anoche con este sujeto, estas notas dicen mucho.
—Lo he intentado pero no puedo ver su rostro, ni tampoco tengo muy claro que tanto hicimos —Le respondí tomando la nota en mis manos —Es mejor así, de todas formas no puedo ofrecer nada más.
Ella negó y entregó los chocolates que sin refutar empecé a comer, al menos la cremosidad de los mismos alivio un poco la tristeza en mi interior.
Llegó la noche y pensé que sería una velada horrible pero al acomodarme en ella y aspirar el olor de mi almohada note que no era el olor de siempre, no era mi olor.
Volví a aspirar el mismo y entonces las imágenes volvieron de nuevo.
“—Solo ámame, hazme olvidar —Mi voz salió temblorosa y casi suplicante —Tomame y luego dime que soy capaz de complacer a un hombre."
Trague con dificultad al recordar aquello, me sentí muy avergonzada, como fui capaz de pedir eso a un desconocido.
“—No hace falta tomarte para asegurarte eso."
Sé acomodó entre mis piernas y me dejo sentir su erección, gemí complacida y sin más lo hice acostar y subí sobre él.
“—Son perfectas, podría tenerlas en mi boca por horas —Aseguró al chupar mis pezones."
Acaricie los mismo con delicadeza, allí estaba la marcas hechas por sus labios, se comió mis tetas con descaro y yo, sentí mi intimidad humedecer ante el recuerdo, fue delicioso. ¿Por qué no puedo recordar su rostro?
Cerré los ojos, mi boca se secó y un jadeo bajo salió de mí al recordar como su mano bajo hasta mi intimidad, me hizo correr con sus dedos, mientras jugaba en mi zona su rostro no se despegó de mi cuello.
Estaba sola, pero juro que sentí sus manos tocarme otra vez, que sentí su aliento en mi cuello y sus dedos rozar mi intimidad. Abrí los ojos y me senté de golpe, con la respiración acelerada y una punzada en mi estomago no puede evitar preguntarme ¿Quién era aquel hombre y por qué desaparecio?