Siena —Está agotada, dormirá hasta mañana sin duda. Comenté al salir de la habitación en donde había dejado dormida Aurora, Bastián estaba en la terraza, lucia relajado en su atuendo playero, la brisa fresca pegaba en él dándole un apariencia sensual y muy llamativa, literalmente sentí babear. No podía negar lo guapo que es, su cuerpo bien trabajado, su estatura, sus ojos claros y esa sonrisa que me provocaba muchas cosas en mí. —Hasta acá puedo oír tus pensamientos —Dijo de pronto. —En que pienso según tu —Le cuestioné al acercarme. —En lo apetecible que te parece el bizcocho frente a ti —Sonreí ante su respuesta. —Eres muy bueno escuchando los pensamientos —Se acercó y dejó un beso en mi mejilla. —Soy bueno leyéndote a tí —Me observo con atención y aquella mirada me hizo estremece

