—Iremos a cenar como celebración,— comentó mi madre y mi tía asintió. —Estoy cansada,— comenté poniéndome una chaqueta. —No seas aburrida. Iremos y la pasaremos genial,— comentó mi tía,— ¿No es cierto, Erick? O debo decir, Alessandro,— dijo ella subiendo las cejas rápidamente en dirección a mi primo. Sonreí. —Mamá no me molestes,— se quejó Erick. Luego de nuestras quejas de que no queríamos ir a cenar. Terminamos en el restaurante igual. Era un restaurante muy fino y muy elegante, y yo con Erick no andábamos nada elegantes. Todas las personas del lugar se veían de alta costura. Mi madre por suerte, conoce al dueño del lugar y pudimos tener una mesa sin reservación previa. Nos sentamos y pedimos la comida. —¿Te encuentras bien? — me pregunta Erick ignorando la conversación de mi ma

