La alarma comenzó a sonar y la detuve con pereza. Al observar la hora, eran las nueve de la mañana -las seis de la mañana en mi ciudad, lo cual significaba que había dormido demasiado poco. Gruñí y me digné a salir de mi cama. Si no lo hacía, me perdería el desayuno y eso me ponía de mal humor. Luego de lo sucedido ayer, me regresé a mi habitación sin más. No sólo mi inspiración se había desvanecido por completo tras aquel suceso, sino que también me encontraba agotada. Lo único de lo que me arrepentía era no haber tenido un baile con Liv, pero es que aquel desgraciado me había puesto de malas con aquella estúpida tradición del muérdago. Recién duchada, vestí algo cómodo y me dirigí hacia el comedor del hotel. Al llegar allí, cogí una manzana y un waffle junto a un zumo de algo rojo y divisé a mi hermana a lo lejos. Ella me dio una sonrisa y tomé asiento junto a ella y sus amigas. Liv se veía resplandeciente con su vestido color salmón y su cola de caballo. —¿Qué sucedió ayer? Desapareciste por completo —me interrogó ella y bebí de mi zumo. Estaba debatiendo entre decirle la verdad o no darle demasiada importancia al asunto. —Estaba exhausta. Había tenido un día agotador —le dije, decidiendo evitar hablar sobre lo sucedido. —Yo te vi muy cercana de Kai —añadió Acacia, la otra amiga de mi hermana, y ella clavó su mirada sobre mí con extrema rapidez, algo alarmada. —¿Kai? ¿El mismo que se encontraba en tu habitación ayer? —me preguntó y tragué grueso. El tono de voz de mi hermana me ponía algo nerviosa. ¿Por qué reaccionaba de esa forma? —¿Alguna podría explicarme qué sucede con él? —pregunté y Liv suspiró. Eso no era bueno. —Él no es una buena influencia —respondió. —Si no es buena influencia, ¿por qué estuvo en tu boda? Deben ser cercanos... —deduje y ella rodó sus ojos. Por el contrario, Sienna y Acacia comenzaron a reír. ¿Qué se traía mi hermana? Entrecerré mis ojos y me acerqué cuidadosamente a ella —. ¿Has dormido con él? —musité y sus amigas comenzaron a reír a carcajadas. Al parecer, la respuesta era un claro 'NO'. Mi hermana clavó su mirada sobre ellas, aparentemente, disgustada por su comportamiento. —Kai es el mejor amigo del hermano de Jed. Le dijo que si no podía traer a sus amigos, él no vendría —explicó y abrí mi boca, un tanto de sorpresa y otro tanto de enfado. —Tendría que haberte amenazado con lo mismo para que me permitieras traer a Brynn —le dije y suspiró. —Piper, quería que fuera una fiesta privada. Además, ¿quién hubiese cuidado de Mowgli si ella no se hubiese quedado allí? —me preguntó. Sí tenía razón, pero podría haber buscado otra forma y mi mejor amiga podría haberme acompañado aquí. Por otro lado, la duda creció en mí y me digné a preguntar. —¿Por qué es Kai una mala influencia? —sus amigas dirigieron su mirada hacia Liv, como si estuvieran pidiéndole permiso para hablar. ¿Acaso había asesinado a alguien? ¿Por qué tanto dramatismo por una simple pregunta? Mi hermana se posó sobre el respaldo de la silla y suspiró. Acto seguido, asintió. —Su padre tiene mucha plata —comenzó a decir Sienna —. Eso le hace pensar que es intocable —al oír aquello, no pude evitar rodar mis ojos. Odiaba a ese tipo de personas. —Pero él puede tocar a tantas mujeres como quiera —añadió Acacia. —¿Eso te incluye? —le pregunté y me dio una divertida sonrisa. —Eso nos incluye a todas —respondió. Já, no a mí. —¡Acacia! —la regañó mi hermana — Él es un niño. —¡Claro que no! Tiene la edad de Piper. Además, nadie que haya pasado una noche con él dice que se comporta como uno... Más bien, todo lo contrario —explicó. —Su encanto y belleza se pueden distinguir a simple vista —Sienna estuvo de acuerdo con su amiga. Al oír aquello, comencé a reír. No podía creer las cosas que estaba oyendo y Brynn se las estaba perdiendo. Mi hermana se acomodó en su lugar y me digné a cambiar de tema. —¿Cuándo será la luna de miel? —le pregunté y noté algo de alivio en su expresión. Cuando me informó que se iría a la isla Jeju, casi muero de la envidia. Ya quisiera yo poder viajar allí también, pero me era suficiente con que me enviara fotografías de aquel paraíso. —Mañana por la mañana. Pasaremos la Víspera de Año Nuevo allí y luego regresaremos —mi hermana irradiaba felicidad... y yo también. Eso significaba sólo una cosa. —¿Eso quiere decir que puedo regresar a mi hogar hoy mismo? —pregunté ilusionada y ella rió. —Sí, Piper. Ya puedes regresar a tu cueva —me informó —. Ya he comprado tu boleto de vuelta para hoy por la tarde —una sonrisa se formó en mi rostro. *** Al pisar mi departamento, una sensación de alivio recorrió mi cuerpo. ¡Se sentía tan bien estar de regreso! Dejé mis valijas a un lado y comencé a llamar a Mowgli. Él me informó de su presencia a través de su maullido y me acerqué a él para acariciarlo. —¿Cómo has estado, bola de pelo? —le pregunté con aquella tonta voz que hacemos al hablar con los animales o bebés, y él comenzó a jugar con mi mano — ¿Brynn ha cuidado bien de ti? —él lucía exactamente igual al día que me había marchado. —Por supuesto —ella se apareció y me sobresalté —. Estaba por marcharme —alcé a Mowgli del suelo y lo llevé a mis brazos. —Gracias por haber cuidado de él —ella sólo chistó, como si lo que hubiese hecho no hubiese sido de importancia. —No ha sido nada. Él se ha portado de maravilla —me dijo y lo acaricié. —Oh, claro que sí. El señor Mowgli siempre se comporta, ¿verdad? —le pregunté como si fuera a responderme. —¿Cómo estuvo la boda? —me preguntó y le di una sonrisa al recordarla. —Fue preciosa. Liv se veía... —suspiré — resplandeciente. Por cierto, ella te envía saludos —Brynn me dio una sonrisa. Sabía que le habría gustado estar allí... Tendría que haber hecho como el amigo de Kai y amenazarla. Lamentablemente, mi cabeza sólo funcionaba con rapidez cuando de imaginación se trataba. —¿Qué has hecho al dar las doce? Por favor, no me digas que estabas escribiendo —suspiré y quise echarme a reír. Sí, pero fui interrumpida por un idiota que me besó bajo el muérdago. —Sabes que no puedo evitarlo —respondí y ella se arrojó pesadamente sobre el sillón. —¡Es una fecha especial, Piper! —chilló —Vendrás a mi fiesta para Víspera de Año Nuevo y no aceptaré un 'no' como respuesta. No puedo permitir que te pudras aquí dentro. Además, Mowgli necesita algo de privacidad de vez en cuando —emitió y me eché a reír. —¡Él siempre la tiene! Paso mi tiempo en la universidad, en la biblioteca o en el trabajo —ella volteó a verme y entrecerró sus ojos. Aquí vamos... —No aceptaré un 'no' como respuesta —volvió a repetir y le di una divertida sonrisa. —No —dije con cierta lentitud, como si de una película se tratara y la velocidad de esa escena hubiese disminuido considerablemente al decir aquello. Brynn dejó de verme y oí cómo su respiración se hizo pesada. —Piper Brightly, si no vienes a mi fiesta, no volveré a cuidar de Mowgli —al parecer, las amenazas se estaban haciendo populares. Me acerqué a ella, sin poder creerlo. —No puedes hacerme esto, Brynn. Por favor... —ella actuó indiferente. Suspiré y bajé mi vista —. Bien, iré —al oír aquello, una gran sonrisa se dibujó en su rostro —, pero no te contaré cómo es que fui besada bajo el muérdago... —ella se puso de pie y clavó su vista sobre mí. —¿Qué? —ella se encontraba perpleja y una sonrisa amenazó con aparecer en mi rostro. —No te lo contaré... A menos que no me obligues a ir a tu fiesta —ella arrugó su nariz, notablemente descontenta, y se dirigió hacia la puerta de entrada. —Te espero a las diez y media en punto —me informó y se marchó sin más. Al caer sobre mi cama, llené mis pulmones de aire y sonreí. Las clases de la universidad y mi trabajo reanudaban dos días después del Año Nuevo, lo que significaba que aún me quedaba una semana por delante para descansar... Bueno, eso creía hasta que Brynn me obligó a ir a su fiesta. Al parecer, mi semana libre acababa de reducirse. *** —Muy largo —me dijo a través de la pantalla de mi celular. Como Brynn debía preparar su casa para la fiesta, me estaba ayudando a vestirme a la distancia. —No tengo intención de conquistar a nadie —le informé —. No hay necesidad de vestir algo más corto. —Piper, parece que llevas puesta una túnica —me dijo y rodé los ojos —. ¿Podrías vestir algo más sexy por Mowgli y por mí? —clavé mi mirada sobre ella sin poder creerlo. —¡No lo metas a él en esto! Además, él estaría decepcionado de verme usar algo sensual. Lo que visto a diario está bien —me defendí. —Para ser honesta, tu vestimenta diaria es increíble. Tu vestimenta de fiesta... no tanto —resoplé y regresé a mi armario. —Prometo que es la primera y última vez que asisto a una de tus fiestas —comenté entre dientes y ella dio un chillido de felicidad. Decisión final: ya que hacía un frío que se te congelaban hasta las pestañas, me decidí -aunque lo eligió Brynn- por un sweater gris, un pantalón de cuero n***o y unas botas del mismo color. No era lo más sensual del universo, pero era mejor que cualquiera de las otras ideas que ella había tenido en mente. Me maquillé simple y mi cabello... Pues, al parecer, los rodetes desordenados estaban de moda, por lo que fui por ello. Es decir, mi cabello quedó exactamente igual a como había estado a lo largo de el día. Al observar la hora, me quedaban diez minutos para que dieran las diez y media. Suerte que su casa no se encontraba tan lejos de la mía, pero era muy tarde como para ir caminando, por lo que me decidí por llamar a un Uber. Al llegar a su casa, la abundancia de gente me fastidió y la música me ensordeció por completo. ¿Acaso alguien hablaría en este tipo de fiestas o su objetivo sólo era s****l? Comencé a observar a mi alrededor y me dispuse a buscar algún asiento. Sí, ya estaba dispuesta a tomar lugar y presenciar las estupideces que hacían las personas cuando estaban ebrias... y sobrias. —Los asientos son sólo para los juegos —Brynn se apareció y comenzó a arrastrarme lejos de allí. Sí que me conocía muy bien. —Yo quiero jugar juegos —le dije y me dio una sonrisa de esas que dicen 'Oh, claro que no quieres.' —No es el tipo de juegos que imaginas —me informó ella. ¿Qué tipos de juegos serían? En realidad, no quería ni pensarlo. —¿Qué hago aquí? Sabes que me aburro en las fiestas —comenté y me llevó hacia donde entregaban tragos. —Pero te gustan los tragos y te quiero aquí. He reservado tu vino favorito especialmente para ti —me dijo y una involuntaria sonrisa apareció en mi rostro —. Enseguida regreso, aún debo encargarme de algunas cosas —la observé desaparecer entre la gente y una mujer -vaya a saber quién era- comenzó a servir vino en mi vaso. —Muy lleno, por favor —le pedí y asintió. Le di un gran trago y suspiré. ¿Qué podía hacer en una fiesta en la que no quería estar? La respuesta era simple: observar a la gente y esperar a que me dieran ideas para mi historia. Una sonrisa orgullosa se dibujó en mi rostro y cogí mi vaso. Volteé para ver a las personas y parecía que tenía material para inspeccionar de sobra. —¿Piper? —como si su voz se hubiese grabado en mi memoria, especialmente la forma en que pronunciaba mi nombre, me había dejado perpleja. No podía ser... Observé a mi lado y me encontré con su mirada posada sobre mí. —Mierda —dije