—¿Hacia dónde vamos?— preguntó Sheena. —Hacia la costa. —Me lo imaginaba— murmuró ella y sintió de nuevo un gran peso en el corazón, al comprender que volvería a su casa y el Duque se quedaría en Francia. —Mi única preocupación ahora es hacerte llegar sana y salva— le dijo el Conde. —Todavía no puedo creer que lo que me pasó anoche haya sido verdad— murmuró Sheena. —¿Quién estaba con la Reina?— preguntó Gustave. —El Marqués de Maupré. —¡Ese cerdo! —¿Por qué dices eso?— preguntó Sheena. —¿Todavía no sabes qué clase de tipo es? Es una de las bestias más bajas que deambulan por la tierra. Es un conseguidor de mujeres, un alcahuete, un hombre que se gana la vida satisfaciendo los gustos depravados de quienes tienen dinero para pagarlos. Sheena lanzó una exclamación de horror. —Sí, e

