Sierra sentía el cuerpo pesado. Sus músculos dolían, y se sentía calientita. No se sentía mojada, y la ropa olía a jabón. Sierra apretó sus párpados con fuerza y movió los pies. Sentía frío en los pies. Mucho frío. Titiritó un poco y sintió unas manos tocar su mejilla, frente y cuello. Se quejó un poco sintió náuseas. Olía bastante bien dentro de ese lugar, pero su estómago se revolvió. Sierra farfulló que no la tocaran, que la dejaran, que les daría dinero para que no le hicieran daño. Se quiso quitar el toque, pero una voz ronca que conocía a perfección la hizo abrir los ojos de inmediato. Al principio su cabeza dio vueltas y se sostuvo de la cama. Sentía un frío descomunal recorriéndole el cuerpo, pero el frío mayor llegó cuando, al abrir los ojos, Styx estaba parado frente a ella. Si

