Los siguientes dos días fueron horribles para Sierra. Entre adaptarse al nuevo hogar y desechar la droga del sistema, apenas tuvo apetito, apenas habló, lo que en su condición era anormal. Sierra era más parlanchina que locutor de radio, y que de pronto dejara de hablar con Styx, envió una alerta general. Para Styx mejor porque el silencio le gustaba. Mientras menos hablase, mejor para él, sin embargo, el silencio dentro de la casa era escalofriante. Solo escuchaba el vómito arrojadizo golpear la cubeta y el inodoro. Sierra vomitó hasta la bilis, y se dormía en el piso. Styx intentó hacerla cambiar de hábitos. Intentó llevarla a la cama, darle medicina para los vómitos. Intentó que el proceso de desintoxicación no fuese tan fuerte. Intentó que no fuese traumático, pero cuando intentaba d

