Los ojos grandes. Las respiraciones aceleradas. La impresión. Era un conjunto de cosas que llevaron a Sierra a no creer que eso fue real. Sí pensó que la pelea era maquinada por Slava para que ella perdiera, pero nunca imaginó que llevaría a su mejor amiga para enfrentarlas como en un duelo romano. ¿Qué clase de maldita mente maniática creaba algo tan horrendo como eso? Letty también llevaba harapos sucios, tenía heridas en las manos, cuello y rostro, y un hacha en las manos. Estaba tan despojada de la monarquía y del rango de princesa, que por un instante Sierra pensó que era una alucinación por la falta de comida y agua. Cayó en la realidad cuando Letty también la reconoció y se encontraron envueltas en un ambiente hostil en el que le pedían sangre. —Letty… ¿Cómo? Letty apretó más

