Letty arrancó el cuchillo del pecho del supuesto líder de la trata de blancas dentro de la calle roja, y la sangre goteó de él. Un hilo elástico colgaba de la mano de Malec, y ambos, en diferentes lugares de la habitación, se miraron a los ojos. Sus frentes destilaban sudor, sus ojos estaban incendiados en odio y furia, y sus manos apenas temblaban. Era la primera matanza de Leticia. Era la primera vez que se enfrentaba a personas que si querían su muerte. Fue un enfrentamiento de armas, de cuchillos, de golpes. De la boca de Letty caía sangre tan roja como las luces del burdel, y sus ojos punzaban de dolor. Su estómago fue cortado, sus brazos arañados. Sentía que le habían desprendido el hombro, y que sus piernas no podían sostener su peso, pero acabó con los hombres que la violentaron

