Sierra no entendía sus sentimientos en ese momento. No sabía porqué estaba enojada con Styx, cuando era evidente que eso entre ellos estaba mal. Creía que el problema derivaba de su problema por no saber aceptar las negativas. Su padre la educó y la crio en un entorno donde su palabra era ley para todo el que estuviera por debajo de ella. Por encima solo Dios y Cassio, nadie más, y el que Styx se rehusara a besarla, aun cuando ella lo pidió, fue una negativa que no podía procesar bien. No lo aceptaba, sin importar que era su secuestrador y que ella era la victima allí. Sierra no pudo dormir lo que restaba de madrugada, y Styx se giró en una de esas horas y volvió a mostrar el bolsillo con la llave. Ella escuchó cuando él le dijo que esperaba eso; esperaba que ella robara la llave. Espera

