Años atrás Cassio estaba ante un Styx joven que pasó la seguridad de los chimpancés para ver a Sierra. Desde lo sucedido con su madre, no se supo nada de ella en las reuniones, en las fiestas, ni en las galas a las que solían ir. Styx se preocupó, y por meses intentó verla. Lanzó las piedras como siempre, pero Sierra no estaba en la habitación. Cassio la movió de lugar y la encerró bajo la premisa de que su hija sobrellevaba el duelo de la muerte de Chanda. Styx entendía que debía dolerle, pero casi un año después, aun no la veía. Era evidente que algo sucedía, y no decaería hasta averiguarlo. Para Cassio eso era un problema. Intentó por todos los medios que su hija regresara a un punto en el que domarla fuese sencillo, y la presencia de Styx no solo desequilibraba la mente de Sierra,

