-Vamos sólo es un beso. -La animó Alice. -Un pico. -Son las reglas, si no quieres decir la verdad, tienes que besar a alguien de esta sala. -Recitó Miley con picardía. Mi corazón iba a mil, tenía el rostro rojo como un tomate y no me atrevía a mirar a Roxy a la cara. No sé desde cuándo lo supe, pero Roxy era mi crush desde los inicios del instituto. Al principio sólo me pedía los apuntes cada vez que llegaba tarde, lo cual era muy a menudo, hasta que empezamos a quedarnos hablando todo el descanso de nuestras mayores aficiones: La ropa y los libros de w*****d. Al pasar unos meses no podía despegarme del móvil por la noche, no paraba de chatear y de mandarle vídeos con gatitos. Hasta que llegó el verano, no me di cuenta de que la veía como algo más que una amiga. Pero era imposible
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