Blanca Cuando desperté a medio día, tras aquella noche de borrachera y Jesús no estaba, el sentimiento de arrepentimiento me asoló de repente. ¿Cómo he podido hacerlo? Y no com cualquiera... ¡Con Jesús! Y todo porque quería hacerlo después de tanto tiempo. Cualquiera del bar habría estado bien... ¡Pero no! Tenía que hacerlo con él... Debe de estar tan confuso, ¿por qué si no se habría ido sin decir nada? ¡Mierda! ¡¿Por qué cojones estaba tan empecinada en follar con él?! Empecé a recordar todo lo que había ocurrido anoche y la verdad... No me importaba volver a repetir la experiencia, pero antes tenía una conversación pendiente con Jesús. Le escribí un mensaje en la tarde. "Si quieres hablar, llámame". No quería presionarlo, pero los nervios me carcomían por dentro, no sabía qué pod

