GINEVRA El beso que Aslan me dio todavía lo siento en mis labios incluso después de pasar más de dos horas comprando ropa. Si bien no quería gastar demasiado, su insistencia en que tengo dinero de sobra y de que necesito tener un guardarropas nuevo para el invierno me llevó a comprar muchas cosas que seguramente no voy a usar. Como un vestido de gala de noche que me hizo comprar por si en alguna ocasión debo usarlo. Todas las bolsas fueron trasladadas al coche de los guardias que tendrán un apretado regreso a casa, mientras nosotros damos vueltas aún en el centro comercial, acabando el sandwich que compramos para pasar el hambre porque él todavía no quiere regresar a la casa. —Creo que la última vez que comí comida tan mala tenía catorce años y me escapé de la escuela con mis compañero

