El sol brillaba sobre nosotros, el dolor de mis quemaduras y el cansancio me estaban venciendo. Un par de veces el jinete tuvo que sostenerme para que no me callera, llegamos a una tienda en la periferia del mercado de esclavos, una señora de complexión robusta y bajita nos recibió, el jinete me ayudo a bajar y posteriormente bajo él. - Mi señora, lady Mont, le ha enviado esta carta – La dama la tomo y comenzó a leerla en silencio, tras unos minutos levanto la vista y comenzó a examinarme, me miró de arriba abajo, me giro y quito mis vendajes para observar las heridas. - Las quemaduras son recientes, va a requerir mucho cuidado y varios días en sanar, eso implica gasto, la comida, las medicinas y el techo no son gratis muchacho ¿lo sabias?, además eso va a dejar una fea

