UN PEQUEÑO MONSTRUO EN LA HABITACIÓN

1420 Words

Al entrar a la casa, la señora Alva me dio las ultimas indicaciones, debía ser prudente, paciente, educada, callada, obediente… prácticamente debía ser todo lo que mi madre nos enseño para ser “buenas esposas”, subí las escaleras junto a la señora Mont, al llegar a la habitación de las niñas me presentó con ellas y les indicó cuales serían mis labores y obligaciones con ellas. Parecían niñas muy dulces y tranquilas, se despidieron de su abuelita con una educada reverencia y nos dejaron solas. Quise acercarme a saludarlas y presentarme por mi misma, sin embargo, la más grandecita se paró frente a mí y me grito… -         ¡Silencio esclava!, tú no tienes ningún derecho de hablar frente a nosotras a menos que yo lo ordene, a partir de ahora yo seré quien mande, ¿entendiste?, tenemos tarea d

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