La temperatura se elevó dentro de la habitación, sus manos expertas se deslizaban a través de mi piel expuesta, haciendo que cada célula de mi cuerpo vibrara al ritmo de sus caricias. Las emociones se amontonaban en mi pecho, deseo, pasión, miedo… un torbellino de lujuria se apodero de mi mente y de mi ser, solo deseaba arrancarle la camisa para jugar con sus perfectos abdominales bien trabajados, uno a uno fui abriendo los botones de su uniforme, para exponer la belleza de sus pectorales firmes y musculosos, deslicé mis dedos hacia abajo hasta topar con un abdomen marcado y sensual. Sin poder apartar la vista de su escultural figura, mis manos se volvieron a deslizar hacia arriba hasta entrelazarse de nuevo detrás de su cuello y me abalancé a besar de nuevo sus carnosos labios mientras

