Han pasado dos semanas desde que nuestro romance secreto empezó, nos vemos dos o tres veces por semana, al terminar mi trabajo me desvío al callejón a la vuelta de mi casa, es un lugar oscuro y solitario, nadie nos puede ver ahí, es algo así como nuestro pequeño rincón del amor, a veces llevamos un postre o alguna golosina para comer juntos mientras conversamos tomados de las manos. Es fantástico estar con él, su conversación es amena, siempre me saca una carcajada y me hace sentir en verdad especial, estoy segura que el destino nos hizo el uno para el otro, lo único que no me gusta es tener que escondernos, siempre tenemos que lanzarnos miradas furtivas, no podemos tomarnos de la mano en publico y hablar muy formales y lo menos posible. Él me ha pedido que tenga paciencia, que trate de c

