Una vez que llegamos a la aldea detrás de los manglares, nos dispusimos a buscar una posada, no es que fuera un pueblo comercial o de paso, era una pequeña aldeíta escondida entre la vegetación espesa, ideal para esconderse de las miradas desde el cielo o los alrededores, incluso no estaba marcada en los mapas, tenia a lo sumo, 25 casitas, todas en medio de anchos y altos arboles con frondosas copas, las personas vestían con ropas muy sencillas de manta, que cubrían piernas y brazos completamente, al principio pensé que era por costumbre como en las aldeas del desierto, sin embargo después de un par de horas, entendí que los insectos eran el verdadero motivo de estar completamente cubiertos. Por obvias razones, no encontramos una posada como tal, sin embargo, una persona nos permitió dorm

