Tras haber sufrido el ultimo ataque de furia, como yo les llamo, la calma volvió por algunos días, esa noche después de haberse tranquilizado, en silencio se levanto del suelo y se fue a recostar, sin decirme ni una sola palabra, por la misma razón yo hice lo mismo, se me hacia algo tan extraño verlo así de vulnerable, es decir, ya lo había visto postrado en cama, ahora en muletas, pero su espíritu nunca se había debilitado de esa forma, siempre, a pesar de no poder caminar sin la ayuda de un par de muletas, se mantenía firme, inquebrantable, con una mirada autoritaria, hasta cierto punto altanero y orgulloso, todo un príncipe. Solo de verlo imponía respeto y temor. Por esa razón, verlo sentado en el suelo, derrotado y sujetando mi mano con temor, fue algo que jamás creí ver en él. Los dí

