Al entrar el guardia en la habitación, me sorprendió al ver que tomo a otra muchacha que estaba sentada cerca de mi mientras decía: - Acá vas a aprender las reglas rápidamente… ustedes no tienen derecho a hablar a menos que se les permita o se les pregunte algo, a lo que deberán terminar la orden con la palabra “señor”… ustedes nos pertenecen, no son más que sucios esclavos de desecho que fueron vendidos por sus patrones porque ya no les servían o les estaban causando incomodidades, por lo tanto son desechable, si se muere alguno, se remplaza y listo… toda orden debe ser obedecida y acatada inmediatamente sin demoras, mi voz y la de todos los demás capataces es ley, de incumplir en cualquiera de estas reglas o faltar al respeto a cualquiera de los guardias se impondrá un castigo a

