Los días fueron transcurriendo, el trabajo está pesado y el trato inhumano, sin embargo, cuando parecía que habíamos encontrado una manera para vernos uno de los dos eran trasladado a otro túnel, y así pasaban una o dos semanas más sin saber nada uno del otro. Con forme pasaba el tiempo, la idea de escapar parecía más lejana, la seguridad era fuertemente reforzada con varios guardias en cada entrada, las cadenas solo eran retiradas para aquellos que debían hacer trabajo pesado, mientras que los esclavos que se encargaban de llevar el agua, las herramientas o sacar el escombro en carretilla, solo eran liberados de manera parcial, ya sea de las manos o de los pies, pero jamás del cuello. El hiriente aro de metal que llevábamos en el cuello, así como la pesada cadena, no era más que el diar

